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Aumenta cifra de violaciones de menores de edad en el Perú

En los últimos siete meses, dos mil adolescentes fueron ultrajadas sexualmente en el Perú, mientras que el año pasado se reportaron más de 3300 abusos.
Aumenta cifra de violaciones de menores de edad en el Perú

Aumenta cifra de violaciones de menores de edad en el Perú

02 de Septiembre del 2013 - 04:18 » Textos: Gladys Espinoza

En el 2006, Nuvia V.T., con metro y treinta de estatura y nueve años de edad, tuvo un bebé, tras ser violada durante cinco meses por sus dos primos hermanos. En su comunidad de Cachato, en Huánuco, hay 220 niñas en la misma situación.

En el 2011, una niña de 12 años se ahorcó en su casa del Rímac, en Lima, tras dejar una carta en la que acusaba a su tío de violarla desde los 6 años y de haberla obligado a tener un aborto.

Esto son dos de los miles de casos de adolescentes violadas en el Perú. En el 2012, se reportaron tres mil 300 violaciones sexuales a niñas menores de 17 años. En lo que va este año, ya van más de 2 mil.

Pero lo más preocupante y terrible de esta situación es que el promedio nacional arroja que 34% de menores de edad resultaron embarazadas tras una violación y que 70% de sus victimarios fueron su padrastro, padre, tío o hermano.

¿Por qué sucede esto? "Porque tienen el poder, porque pueden", responden las especialistas de las ONG Manuela Ramos y Demus.

"Es el poder de creer que una niña es propiedad de los padres o del que la mantiene y, por tanto, tienen el derecho de hacer lo que deseen con ella. Se cree que el violador es una persona enferma e irresponsable, pero son socialmente comunes y son gente más normal de lo que nosotros pensamos. Toda violencia sexual tiene el mismo trasfondo; es el control del otro, de su cuerpo, donde el placer no está en el sexo, sino en el abuso del poder, de la imposición. Y eso responde a una sociedad machista, que considera que la mujer es su objeto de satisfacción y que el hombre no puede controlar su sexualidad", explica Jeanette Llaja, directora de Demus.

"El hecho de que 78% de violaciones sean a menores de entre 12 y 14 años no solo responde a una etapa de mayor vulneración, sino a que existe una sociedad que concientiza a las menores a una dependencia del hombre y una justicia que, generalmente, las responsabiliza de la violación", advierte la especialista.

Similar opinión manifiesta Rocío del Pilar Puente, coordinadora del Programa de Derechos Sexuales y Reproductivos de Manuela Ramos, quien afirma que este porcentaje de violaciones responde a que las mujeres no son empoderadas desde la infancia con respecto a sus derechos humanos y sexuales.

"No les enseñamos que nadie puede tocar su cuerpo y que si alguien las acosa, tienen el derecho de comunicarlo y buscar apoyo en el entorno familiar. Si no les enseñamos cómo funciona su cuerpo y sus derechos, entonces piensan que alguien las puede golpear y rozar", explica Puente.

A ello, se suma la estigmatización de la sociedad, el efecto sicológico, traducido en la situación ambigua afectiva hacia el niño y las consecuencias económicas desfavorables que se debe asumir al tener un hijo.

"Si hay una carencia de soporte familiar, el desarrollo social se trunca y acrecienta el círculo de pobreza", refiere la directora de Manuela Ramos, María Elena Reyes.

"Nadie se hace cargo de los niños. Las mujeres no van al colegio, mendigan y eso alimenta el círculo de pobreza, pues no tienen opción de conseguir un trabajo digno", agrega.

Un ejemplo de la discriminación a las menores violadas, para Demus, fue la experiencia con una comunidad campesina, cuyas adolescentes fueron ultrajadas por un grupo de militares y su desarrollo personal en su pueblo se truncó y fueron relegadas.

"Su gente no las acogió. Le decían qué habrás hecho para que te violen. Y si el hijo era del militar, se volvían unas cualquieras", contó Llaja.

ABANDONO. Para el coordinador de la Unidad de Protección del Adolescente del Inabif, Jesús Medina, es muy preocupante el aumento de embarazos adolescentes por violación, pues considera que es una evidencia de la dinámica familiar y la vulnerabilidad del menor.

En ese sentido, dijo que el Inabif se centra en la protección de ese menor vulnerado. A la fecha, han acogido a más de 300 menores embarazadas y en estado de abandono. De esa cifra, 60% tuvo una gestación producto de la violación. Actualmente, atienden a 17 adolescentes de 14 a 18 años de edad, derivadas de los juzgados o de la dirección de investigación tutelar.

Pero la permanencia de las menores es de un año y medio en este centro de atención residencial, lapso en el que se las prepara para su reinserción social bajo un proyecto de vida laboral y autonomía social.

El proceso tiene tres fases: el acogimiento, donde se trabaja el tema afectivo, desarrollo y convivencia y la reinserción propiamente dicha. Este proceso incluye desde servicio de salud durante la gestación hasta educación.

De acuerdo con esa experiencia, el perfil promedio observado de esa joven vulnerada es de un nivel de baja autoestima, cuadros depresivos y algunas con shock postraumático. Asimismo, se observa que la mayoría tiene un desfase en su brecha educativa, por lo que se debe capacitarlas en los niveles educativos adecuados o derivarlas a un centro de atención técnica para una formación laboral.

"No todas están en el grado que les corresponde de acuerdo a su edad. Algunas tienen 16 años y están en primero de secundaria o en primaria", cuenta Medina.

Si bien la medida de protección busca que el menor se reinserte a su familia, este objetivo no se cumple siempre, pues el agresor muchas veces está dentro del sistema familiar, y, por tanto, se debe optar por la reinserción laboral o el acogimiento de la familia indirecta.

"La mayoría viene de familias difuncionales. Un mayor porcentaje tiene el agresor dentro de casa. Algunos casos son ágiles porque hay familias que quieren asumir, pero hay otras que se ausentan y las dejan en abandono total y, en vez de darles soporte, las culpan, cuando el agresor está en la familia. Casos de esos hay muchos. En vez de defender al adolescente, defienden al agresor", refiere Medina.

En ese sentido, agregó que el trabajo de reinserción es la etapa más difícil. "Muchas familias terminan juzgando al adolescente más que brindándole protección. Además, no se reinserta solo a un adolescente, sino a un adolescente que tiene el rol del padre con algunos desfases educativos", concluyó.

ABORTO. En 1924, se emitió en el Perú una ley que permitía el aborto terapéutico, en caso de que la mujer embarazada pudiera perder la vida o quedar delicada de salud. Sin embargo, no existe una reglamentación, por lo tanto, su aplicación es controversial.

Por eso, movimientos feministas demandan su pronta aplicación ante los casos que se han presentado en el Perú. Un caso es el de L.C., que en el 2007 y a los 16 años, quedó embarazada después de ser violada. En un intento de suicidio sufrió una lesión en la columna que no pudo ser tratada por el embarazo, pues podía ser dañado el bebé. Como resultado de ese acto, la adolescente quedó parapléjica.

Otro caso es el de una adolescente de 15 años, de iniciales K.L., a quien se le diagnosticó un feto anacefálico (sin bóveda craneana), pero se negaron a practicarle un aborto terapéutico y tuvo que continuar la gestación hasta el nacimiento y muerte inevitable del bebé, quedando la joven con un gran trauma emocional.

"Desde hace 89 años, el Código Penal despenaliza el aborto terapéutico por causas físicas y biológicas que perjudiquen la salud de la madre. El caso de K. L. fue hasta el Comité de Derechos Humanos y demandaron una indemnización para la joven", contó Reyes.

Desde hace unos meses, las feministas han iniciado la campaña denominada "Déjala decidir", en busca de la despenalización del aborto por violación.

El proyecto para despenalizar el aborto por violación tiene las firmas requeridas y se presentará al Congreso este 28 de setiembre.

"Podemos cerrar los ojos a los mil abortos diarios y clandestinos, pero esto va a seguir pasando. No digo que la solución es el aborto, es la libre elección de la mujer a decidir y el Estado debe asumir su rol en la educación sexual y fortalecer la autonomía sobre sus cuerpos", advirtió Reyes.

¿Y LA LEY?. La Ley 28704 señala que el violador de un niño menor de 10 años de edad debe recibir cadena perpetua. Si la violación es a un menor de 10 a 14 años, la pena es no menor de 30 a 35 años y si tiene 14 a 18 años, la pena es no menor de 25 hasta 30 años.

Sin embargo, en el 2012 solamente 332, de 2 mil 573 personas detenidas por violación sexual en el Perú han sido sentenciadas. Este 2013 hubo 868 denuncias por violación a menores y 720 procesados, es decir, solo se sabe el destino de 140 agresores. Si bien hace 12 años se instauró la cadena perpetua para este delito, uno de los últimos reportes habla de solo 35 condenados a esta pena.

Esta semana, la Corte Superior del Santa dictó dos severas condenas, una de cadena perpetua y otra de 35 años de prisión por el delito de violación sexual de menores de edad. Rousell Joel Laguna Mauricio fue condenado a cadena perpetua por violar a su hija de 12 años de edad y al pago de una reparación civil de 9 mil soles. Miguel Nataniel Rentería Zurita fue sentenciado a 35 años de prisión por violar a una menor de 7 años de edad.