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Educación bilingüe necesita más docentes

Una mirada a un caso de escuela rural. Correo visitó una institución de primaria en Ayacucho, donde se enseña en quechua y español.

Educación bilingüe necesita más docentes

VOCES Más de un millón de niños en el Perú hablan una lengua que no es el español.

06 de Noviembre del 2016 - 11:58 » Textos: Luis Ráez lraez@grupoepensa.pe » Fotos: Luis Ráez

En la localidad rural de Culluchaca, a casi una hora de Huanta (Ayacucho), el pequeño John no responde a ningún “hola” ni “cómo te llamas”. Solo contesta a una vez que escucha -así sea mal pronunciado- un “allinllachu, imataq sutiyki” (que significa lo mismo). El Perú no es un país monolingüe, lo lógico sería pensar en una educación escolar que tampoco lo sea.

En Culluchaca está la escuela número 38303, la cual es parte de un programa de educación intercultural bilingüe impulsado con ayuda de la Unicef y el Gobierno de Canadá.

En ese colegio, Jaime Ruiz Pariona es profesor de primer grado. Él enseña todo en la lengua madre de los niños: el quechua. “Queremos que los niños aprendan en su lengua originaria. Cuando yo era pequeño, en mi familia se hablaba quechua, pero en la escuela todo era castellano. Fue muy difícil”, comenta.

Aunque existe disposición gubernamental para enseñar en la lengua materna, aún es insuficiente. “Faltan materiales didácticos y textos para los niños, casi no hay. Lo poco que tenemos, lo utilizamos. Hay que ingeniárselas para enseñar”, comenta la directora del plantel, Yolanda Tueros. Además, otras fuentes señalan que era necesaria una mayor formación docente en educación bilingüe.

PROGRESOS. Con sus dificultades, el programa se enfoca en que los niños aprendan la lectoescritura en su lengua materna, lo cual ocurre en los dos primeros grados. “A partir del tercer grado empieza la transferencia al castellano, pero ya no se les vuelve a enseñar a leer. Solo se complementa con la comparación de abecedarios y se les enseñan las consonantes que no conocen”, afirma Edith Quispe, profesora de sexto de primaria.

Ella opina que este sistema es mejor que dictar clases solo en español. “Antes se les enseñaba castellano desde primer grado, pero los niños no entendían. Solo repetían mecánicamente y no eran capaces de producir textos”, dice.

Quienes también empiezan a ver los frutos del sistema son los padres de familia. “Algunos papás veían como algo negativo que los niños aprendieran a leer y a escribir en quechua. No querían. Buscaban que los niños aprendan sí o sí el castellano”, sostiene la directora de la escuela. Desde el punto de vista de los padres, el español abriría más posibilidades de desarrollo a sus hijos. No obstante, el objetivo del programa que se realiza en la escuela 38303 -y otras que funcionan bajo control de la Dirección de Educación Intercultural Bilingüe y Rural (Digeibir) del Ministerio de Educación- no es formar niños monolingües que solo sepan desempeñarse en quechua. La intención es que sean bilingües. De hecho, según Quispe, “los niños (de su clase, sexto de primaria) escriben y leen en castellano y quechua”.

Según Unicef, en 2012, el porcentaje de niños y niñas en cuarto de primaria, cuya lengua materna era el quechua y que tenían un nivel satisfactorio de comprensión lectora, era de 11%. En 2014 se elevó a 21.9% gracias a la multiplicación del presupuesto asignado a la Educación Intercultural Bilingüe en los últimos cinco años.

¿HISTORIA REPETIDA? Podría decirse que el primer esfuerzo serio por educar a la población no hispanohablante en el Perú republicano comienza con la llegada al poder, a fines del siglo XIX, de la llamada República Aristocrática, con el Partido Civil. Carlos Contreras, en su estudio Maestros, mistis y campesinos en el Perú rural del siglo XX, señala que ese proyecto “tuvo la educación del indio como bandera, que significaba su castellanización a toda costa”.

En otras palabras, el ‘civilismo’ hizo lo que el británico Colin Baker, en su libro Fundamentos de educación bilingüe y bilingüismo, catalogó como “enseñanza por sumersión”. “Al alumno de lengua minoritaria (en el Perú, cualquier lengua originaria -quechua, aimara…-) se le enseña todo el día la lengua mayoritaria (en nuestro caso, español)… Los alumnos pueden hundirse, luchar o nadar”, sostiene Baker. En las comunidades no hispanohablantes del Perú, muchos se hundieron. Los resultados del plan civilista fueron desalentadores, entre otros factores, porque “los alumnos aprendían de memoria los signos alfabéticos impresos, pero eran incapaces de entender lo que leían”, apunta Contreras.

José María Arguedas, en los años 40, propuso alfabetizar en la propia lengua vernacular. Así, los indios aprenderían a leer más rápido. Con la llegada al poder de Luis Bustamante y Rivero (1945) se emprendió el proyecto de la alfabetización en quechua. Sin embargo, los logros no fueron los esperados, en parte, porque el mobiliario escolar y los equipos didácticos eran muy pobres. A ello se sumaba la falta de preparación de los maestros. Son los mismos elementos que hoy amenazan a la escuela 38303.

CIFRA

1790 maestros han seguido una especialización en educación bilingüe, según Unicef.

1985 se oficializa el alfabeto de las lenguas quechua y aimara.

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