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Falta de prevención y decisión política daña tanto como fenómeno natural

Un calco de lo sucedido en 1997-98 por “el niño”. Falta de prevención y decisión política daña tanto como un fenómeno natural, dicen expertos

Falta de prevención y decisión política daña tanto como fenómeno natural

CÍCLICO Los huaicos y desbordes seguirán golpeando al Perú y solo tenemos que estar preparados.

19 de Marzo del 2017 - 14:27 » Textos: Roger Chuquín rchuquin@grupoepensa.pe

Las lluvias imparables, huaicos apocalípticos y desbordes de ríos furiosos trajeron gran dolor y devastación a nuestro país, pero también la confirmación de que ninguna instancia de gobierno está preparada para anticipar y minimizar los efectos de un evento natural que se produce invariablemente desde hace siglos en nuestro territorio: el Fenómeno El Niño.

A lo largo de décadas, los trabajos del Estado se centraron en desplegar agentes para ejecutar labores de rescate en las zonas afectadas, entregar mayor presupuesto para la reconstrucción de las ciudades e, invariablemente, considerar la declaratoria de emergencia de estas zonas golpeadas. Todo esto ya se repitió en el mandato de Pedro Pablo Kuczynski, quien, en los últimos días, reconoció que somos vulnerables por la clamorosa falta de prevención.

“Esto ocurre cada unos cuantos años. Luego, uno se olvida y regresa 20 años después. Debemos recordar y hacer las obras que necesitaremos en 10 o 15 años”, precisó.

NUNCA APRENDEREMOS. Al respecto, Juvenal Medina, especialista en Gestión de Riesgo de Desastres del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes), dijo que es posible aprender de los eventos del pasado para evitar desgracias, pero esto no ha sucedido para desgracia de millones de peruanos.

“Los desastres nos muestran la alta vulnerabilidad que tenemos y las cosas que no se hicieron bien, pero vemos que no hay lecciones aprendidas. Debemos ver estos eventos como oportunidad para mejorar las cosas”, explicó. Además, resaltó que es necesario emprender la gestión de riesgo como un proceso y no como una actividad centrada en la coyuntura del desastre. “Hay que atender la emergencia, aliviar el sufrimiento, reconstruir, pero también analizar qué estuvo mal y qué debemos corregir”, aseveró.

Pedro Ferradas, especialista en Gestión de Riegos de la organización Soluciones Prácticas, señaló que las desgracias en eventos naturales, como El Niño, ocurren porque los ciudadanos olvidan muy fácilmente las desgracias.

“Cada vez hay más riesgos porque en todas las ciudades del país, grandes y medianas, se siguen ocupando zonas vulnerables, como cauces, quebradas, entre otros, y no hay un adecuado control para evitarlo”, explicó. Con preocupación dijo que los eventos naturales provocan tanto daño por la carencia de especialistas en la materia. “Existen algunos criterios para reducir los efectos de los desastres, pero nuestros profesionales no tienen un enfoque de prevención de riesgos. Vamos a las universidades y encontramos grandes problemas”, lamentó. Los inconvenientes son mayores, aseguró, porque cada instancia ligada al Gobierno tiene su propio plan de emergencias.

“Por ejemplo, no sabe dónde colocar abastecimiento de agua en caso de terremoto o tsunami, o por dónde pasarán las ambulancias si las calles están inundadas y con escombros”, dijo.

LA MISMA TRAGEDIA. Diferentes gobiernos se durmieron en su laureles y ahora todo el país sufre las mismas desgracias ocurridas hace una década por el Fenómeno El Niño.

Para el economista Flavio Ausejo, experto en Gestión Pública, esto se debe a la lentitud en los manejos por parte del Estado. “No se trata de un problema económico porque los gobiernos tienen dinero. El actual, por ejemplo, tiene muchos recursos. Se trata de un asunto político, de decisión de los gobernantes”, dijo a los medios.

Entre 1997 y 1998, el Niño golpeó con rudeza al país. Al menos 23 regiones fueron afectadas con lluvias que incluso duraron 10 días en el norte del país. En ese entonces, Piura fue la región más perjudicada, con 120 mil damnificados, mientras que en La Libertad, 72,306 ciudadanos quedaron en similar situación, al igual que 71,756 personas de Lambayeque. En estas regiones norteñas, los ríos se desbordaron, inundaron calles y avenidas, y aislaron poblados enteros. No hubo trabajos preventivos luego del evento ocurrido entre 1982 y 1983, que afectó a 16 regiones del país. En cuanto a Lima, se registró un terrible desborde del río Huaycoloro que afectó a miles de familias. Las aguas furiosas inundaron Piedra Liza, Zárate y Campoy (en San Juan de Lurigancho), parte del Rímac y la entrada al Cercado, donde el caudal quedó a 80 metros de Palacio de Gobierno. Más de 15 mil viviendas fueron inundadas y centenares de ciudadanos quedaron damnificados. Paradojas de la naturaleza, ese mismo hecho ocurrió hace pocos días y también causó graves daños.

Negligencia

Ciudad crece sobre zonas vulnerables

El primer ministro Fernando Zavala consideró, en un análisis sobre la emergencia, que las ciudades han tenido un crecimiento tan desordenado que incluso se construyen casas en quebradas y cauces de ríos secos. “Hay alcaldes que han dado autorizaciones en quebradas. Desde el 97 han pasado casi 20 años y los cauces de ríos regresan por donde alguna vez pasaron”, dijo.

CIFRAS

15 distritos de Lima y 3 del Callao fueron declarados en emergencia.

100 mil soles se entregará a cada gobierno local en zonas de emergencia.