
"Nunca personalizar al Estado (y no mentir)"
Invitado por el Director
Ante el escándalo suscitado por el viaje de Alexis Humala a Rusia, hay que recordar que el Estado no es una chacra que se maneja mediante negociaciones personales. Para eso existen instituciones y procedimientos. Si lo que se busca son inversiones o asesoramiento para el desarrollo del gas, pesca o energía nuclear, se deben establecer los criterios y convocar a concurso con el mayor número de participantes posible, a través de ProInversión o las entidades especializadas que corresponda.
Si se desea cooperación técnica de gobiernos extranjeros, del mismo modo se debe abrir el abanico de oportunidades buscando las mejores prácticas y las condiciones más convenientes en todo el mundo, utilizando los mecanismos existentes en la Cancillería u otros organismos. Lo más censurable de las gestiones efectuadas por el hermano del presidente electo es el estilo de gobierno que evidencian.
No es saludable que el Estado se personalice, que el Presidente piense que la forma como se debe gobernar es mediante acciones que él decida y dirija directamente. No puede ser que ese viaje a Rusia se haya efectuado sin siquiera el conocimiento de uno de los más cercanos colaboradores de Ollanta Humala como es Daniel Abugattás. La lección más importante que se debe extraer de este caso es que la forma de operar del Presidente debe ser institucional, no personal.
Sería muy bueno que el presidente electo escuchara con atención las palabras de su amigo Hugo Chávez, quien declaró recientemente: "Debo aprender a delegar." En el caso de Venezuela, la personalización del Estado ha sido magnificada por la importancia que tienen en ese país las empresas del Estado, en particular la gigante petrolera PDVSA, sobre la cual el presidente Chávez ha ejercido y ejerce una autoridad directa, sin rendirle cuentas a nadie. Ése es el riesgo que se corre cuando no se limita el rol del Estado, como sí lo hace, afortunadamente, la Constitución Política del Perú.
Es también muy grave que un Presidente de la República mienta. Richard Nixon perdió la Presidencia por ese motivo. Muchas veces los "cover ups" traen mayores consecuencias que los hechos que se buscaron encubrir. El presidente electo ha recibido la confianza de sus electores y va a requerir seguir contando con esa confianza, porque las expectativas que ha creado no podrán ser atendidas de inmediato y los electores
deberán confiar que éstas se atenderán más adelante.
Es vital, por lo tanto, que al asumir la Presidencia de la República Ollanta Humala tenga muy clara la importancia de mantener su credibilidad personal y de actuar con transparencia, porque de otro modo generará una gran frustración entre sus electores, lo cual dificultará el logro de sus objetivos y causará un gran perjuicio al país.
Sería una pena que por falta de transparencia y credibilidad Ollanta Humala desperdicie la oportunidad que tiene de pasar a la Historia como un gran Presidente.