
"¿Ya aprendió la lección?"
Persiana Americana
Estimado candidato presidencial, candidato wannabe, political bróker, o empresario-yo-adopto-a-un-candidato: la culpa no la tiene PPK, que apareció de un momento a otro. Tampoco los errores de Toledo. Ni Castañeda que no quiere renunciar. La absoluta responsabilidad de que el candidato de sus sueños se quede vistiendo santos es del ingenuo pragmatismo con el que asume la práctica política.
Porque espero sinceramente para su bien y el de todo el país que ya se haya dado cuenta de que en política no se puede vivir sin partidos.
¿Qué explica que los que encabezaban las encuestas al inicio de la campaña muy posiblemente aparezcan mañana entre los coleros? ¿Cómo entender que quienes iban muy atrás y que casi dábamos por descontados tengan aspiraciones reales de pasar a la segunda vuelta? ¿Por qué esta volatilidad tan loca, inusitada, sin explicación aparente por donde se la mire? Perdonen, pero ahí sí creo que los politólogos lo hemos venido diciendo desde hace un buen rato: no hay partidos. Y hace poco nomás calificamos al actual proceso como "elecciones sin partidos". Ello implica que casi ninguna organización política tenga el elemento fundamental de toda elección: militantes. Alberto Vergara me lo comenta por chat: ¿te has dado cuenta de que son las primeras elecciones sin el APRA ni el PPC? (su participación en el "sancochado" es secundaria).
Que no exista militancia ni membresía política significa que los individuos no se sienten parte de ningún proyecto político.
Por lo tanto, en un lapso de tres meses, cualquiera puede pasar de Humala a PPK, o de Castañeda a Toledo sin chistar, dependiendo del último gesto, grito, cambio de look o uso y abuso de la mascota de turno que haga el candidato presidencial. Precisamente por eso, mientras todos tratan de sobrevivir en arenas movedizas, Keiko Fujimori pasa piola porque ha logrado revivir a los seguidores de su padre, a esa señora de comedor popular que todavía le agradece al ex presidente y ahora no duda en gritar "China, China, China".
Ese 20% es, quizás, lo único seguro en esta neblina electoral.
Por lo tanto, ya sabe Usted, amigo con aspiraciones de sillón presidencial. Póngase a trabajar desde ahora. No se ilusione con reencarnarse en el outsider de turno, sino en crear un proyecto serio. Y Usted, financista de sus amigos, asustado por el antisistema de turno, invierta donde haya un proyecto mínimo de organización. Ojo que tampoco vamos a tener los partidos old-style, pero sí intentos que duren más de un verano o una campaña presidencial. ¿Ya sabe por qué Alan García está tan confiado para el 2016? Porque tiene lo más preciado en este desierto político: el APRA, pero sobre todo, tiene apristas.
Más Columnas
- 11/06/2011: Todo tiene su final
- 04/06/2011: Un viciado optimista
- 28/05/2011: Volver al futuro
- 21/05/2011: Qué difícil es ser Carlos Iván
- 14/05/2011: ¿Y si es tu culpa, caviar?
- 07/05/2011: Clientelismo sin partidos
- 01/05/2011: El mapa electoral de Fujimori
- 23/04/2011: El mapa electoral de Humala
- 16/04/2011: ¿Por qué ganaron Humala y Fujimori?
- 26/03/2011: ¿PPKae?
- 14/03/2011: El tsunami no lleva tu nombre