
"Carta a MVLl y sumas que restan"
Phronesis
En días recientes ha circulado por internet una "Carta al marqués Vargas Llosa" supuestamente escrita por mí. Debo aclarar que yo no la escribí. Tampoco sé quién lo hizo. No tengo Facebook, Twitter o hi5, ni pienso tenerlos. Cada uno con lo suyo. Lo mío es este valioso (para mí) espacio que el Director de Correo y Ustedes me conceden cada siete días.
La semana pasada escribí el artículo "La Fiesta Inolvidable", que también circuló por internet -lo cual me parece muy bien-, pero en él no menciono ni aludo al Sr. Vargas Llosa.
Ante tanto comentario, he leído la carta apócrifa y quiero decir que estoy en total desacuerdo con ella. No hay ninguna razón para usar adjetivos frente a una persona que democráticamente ha ejercido su derecho a escoger y opinar, cualquiera sean los motivos que presumimos lo animan. Cinco millones de peruanos escogieron democráticamente la opción presentada por el señor Ollanta Humala, y entre el 38% y el 45% de los votantes lo volverá a escoger el próximo 5 de junio. El voto del Sr. Vargas Llosa, aunque se emita desde Madrid (ahora que vendió su residencia de Londres), pesa tanto como el de cada uno de nosotros, ni más, ni menos, y estamos obligados a otorgar lo mismo que exigimos para nuestras ideas: respeto.
Por otro lado, he visto, debo confesar que con satisfacción, cómo una centena de perdedores se ha sumado a la causa de Ollanta. Me revela la desesperación del equipo de campaña del contrincante por re-dibujar su imagen frente a las encuestas que ya circulan. Si la propuesta que tienen fuese seria, creíble y ganadora, no tendrían que maquillarla.
Más allá del triste espectáculo personal que ha dado Toledo, en términos de consistencia me refiero, es sorprendente ver a gente a la que respetaba balbucear explicaciones de cómo sus lineamientos económicos no sólo encajan exactamente con el plan económico publicado por Ollanta, sino también con el nuevo plan en incubación para la segunda vuelta.
Este nuevo plan seguramente sería desechado, en un eventual gobierno, para dar pase a sucesivos planes que involucionen hacia el genuino: el primero. ¡Ejemplo de la claridad y consistencia del Ollanta-Humalismo de cuello y corbata!
Mención especial para dos de los recién llegados al equipo. Me refiero a Francisco Eguiguren y César Valega, ambos profesores de la Facultad de Derecho de la PUCP, quienes fueron parte del grupo que trabajó afanosamente y cobró honorarios en el intento fallido de la estatización de la banca hace más de dos décadas. ¿Lucharán ahora por no tocar los ahorros del público? Para mí, son sumas que restan.