
"¿Desgobierno en el Perú? "
La prensa
La impresión que cualquiera tiene hoy sobre la situación política en el Perú es de "desgobierno". Nadie comprende por qué ocurre eso si se tiene en cuenta que el mandato popular de junio pasado fue claro y terminante: las cartas de la baraja se pusieron en manos de Gana Perú para dominar todo el Ejecutivo, la mayoría en el Congreso para controlar el Legislativo y bases regionales suficientes en todo el Perú.
Durante la campaña, Gana Perú divulgó un detallado plan de gobierno y –para mayor precisión– una hoja de ruta ampliamente difundida. Esa campaña estuvo acompañada -como es de suponer- por lemas, palabras o términos casi mágicos, como "inclusión social", "Pensión 65", "Beca 18" y otros que, por lo general, son siempre producto más del genio creativo de los militantes de la izquierda peruana que resultado de algún cuidadoso análisis social o económico.
Hoy esos términos han desbordado no sólo la imaginación de los dirigentes sino el sentido común de nuestros pueblos. Porque es evidente -se ve a diario en la televisión- que los pueblos de buena parte del país productivo se han soliviantado, entorpeciendo de esta manera el proceso de crecimiento económico que se había reemprendido desde los nostálgicos tiempos de Pedro Beltrán.
A la izquierda de todos los pelajes en nuestro país no le cabe en la cabeza que el único modo de reducir la pobreza en la historia de los pueblos del mundo ha sido aumentando sostenidamente el producto y no precisamente entorpeciéndolo.
Algunos de los innumerables benefactores de la izquierda -que hoy abundan- deberían comprar y hacer llegar a sus universidades "caviares" ese viejo pero admirable libro de Henry Hazlitt, La conquista de la pobreza. Sabrían entonces que la imaginación y el despilfarro son, más bien, los caminos más seguros y ciertos para aumentarla y diseminarla. Los únicos que salen de la pobreza son los "expertos" en reducirla.
Es necesario repetir que, especialmente en la gestión pública, no hay soluciones de izquierda ni de derecha y que existe un solo tipo de solución: la eficiente. De este último tipo de soluciones ha estado y sigue estando alejada la izquierda peruana. Desde Frejolito hasta Humala. ¿No recordamos acaso la lucha que empeñó Barrantes no contra sus adversarios sino con sus adherentes?
La última sesión de la Comisión de Presupuesto -que nos fue posible ver en la televisión limeña- no parecía obedecer a los necesarios principios de eficiencia y austeridad. Un término que no han asimilado ni entienden aún los legisladores de esas agrupaciones es el que los economistas llaman "gasto público eficiente". Todo lo que proponían era precisamente gasto ineficiente. Era como para ponerle a uno los pelos de punta. Congresistas incansables y tenaces para echar mano de reservas, previsiones y superávits que hasta ayer habían sido la tónica de una prudente política fiscal. El vicerministro de Economía permanecía no sé si perplejo o asombrado. Ese apetito ¿no es acaso otra señal del ahora visible desgobierno del régimen?
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