
"Los engaños de este año"
La prensa
El año 2011 en el Perú y en el mundo ha sido un año de engaños. Éstos tuvieron aquí, por lo pronto, sesgos especiales en las elecciones municipales, regionales y nacionales.
En las municipales de Lima, uno de los dos candidatos con mayores preferencias -Alex Kouri frente a Lourdes Flores- fue retirado a última hora de la contienda. Sus electores, que por supuesto no eran los de la candidata minoritaria, migraron por inercia hacia esta última, que se impuso a Lourdes por décimas de punto porcentual. Creo que eso constituyó un engaño político.
Los candidatos limeños juraron y, por tanto, perjuraron que terminarían definitivamente y para siempre con la inseguridad ciudadana y con esta horrible congestión de vehículos que existe en Lima. Ambos, por el contrario, han aumentado escandalosamente al cumplirse ya un año de gestión municipal. Otro gran engaño.
En las elecciones nacionales, tanto el ganador como su partido político prometieron lucha frontal y definitiva contra la corrupción. Pero en menos de cinco meses el periodismo reveló que tanto el primer vicepresidente de la República, Omar Chehade, como varios congresistas de su partido fueron descubiertos reiteradamente en actos de corrupción, que incluso fueron sancionados y denunciados por el propio Congreso. Otro engaño más.
Las promesas electorales tampoco se han cumplido. "Pensión 65", por ejemplo, se aplicará solamente y en forma gradual a reducidos grupos de la población necesitada. Tal como fue ofrecida en la campaña electoral (derecho de todo peruano de 65 y más años), habría significado hacia el 2014 un gasto anual de 8 mil millones de soles. Otro engaño más.
Hay que agregar otros engaños que atañen a la desarticulación del Estado Peruano y sus instituciones. El más grave es el engaño de la justicia que administran los juzgados y tribunales que liberan a los terroristas presos y hacen oídos sordos a las maniobras de las ONG extranjeras para encarcelar a quienes, como los comandos de Chavín de Huántar, defendieron la vida de los peruanos del ataque de los terroristas. La justicia es, por eso, otro engaño más.
Del ámbito internacional aceptamos políticas y restricciones sobre el agua. Se nos advierte que se están secando nuestros glaciares y lagunas. Pero cualquiera puede comprobar que el agua como recurso natural sobra en el Perú. Las vertientes del Pacífico descargan en nuestro mar desde hace más de 70 años de registro un promedio anual de 26 mil millones de m3 de agua que no se aprovechan, sin contar otras fuentes.
El anterior jefe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), Carlos Pagador Moya, ha declarado: "Nuestra costa contiene 17 mil millones de m3 de agua cada año. Y sólo se usan 7 mil millones". Y también: "Nuestro país en teoría tiene 70 veces más agua de la que realmente necesita". Aunque no se condice con los 26 mil millones -seguramente por sequías- es de todas maneras un inmenso despilfarro de agua natural que se podría potabilizar. Este es, pues, otro engaño más.
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