
"El estado de malestar"
La prensa
Recomienda un viejo dicho que "cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar". En el Perú no lo hacemos pese a que hay países desarrollados y prósperos, como Italia, España, Francia, Grecia y otros más, que se debaten en una crisis interminable y angustiante sin que nadie pregunte por las causas que la provocan.
El Círculo de Economía de Barcelona -que es bastante decir- le planteó esa pregunta a Amartya Sen, Nobel de Economía 1998, quien en febrero del 2009 la respondió en una brillante conferencia señalando una sola causa: el estado de bienestar prevaleciente en Europa. Ese "estado de bienestar" consiste en el derecho de todo ciudadano europeo a que el Estado cubra sus más elementales gastos en salud, educación (incluida la de sus hijos), seguridad social, jubilación y -en algunos países nórdicos- hasta sus vacaciones en el extranjero.
Sen sostuvo que eso es maravilloso y "forma parte de los valores europeos". Pero remarcó que si en el largo plazo ese bienestar genera problemas, sería entonces necesario "desmantelarlo". Habría que hacerlo, dijo, porque "conlleva muchos problemas fiscales que implican tres preocupaciones concretas": la primera es la moneda común (el euro), debido a que en países tan diversos los ajustes de devaluación conducen, en términos reales, a la depresión de la economía y a otros similares.
La segunda preocupación es una inflación que se desborda. Sen recuerda aquí a su amigo el gobernador del Banco Central de Israel, quien decía que no podía haber una inflación moderada, como tampoco un fumador moderado, debido a que ambos regresan finalmente a su antigua querencia. En el Perú, pese al buen manejo del BCR, la inflación ha pasado en poco más de un año de una fracción decimal a 4.57%.
La tercera preocupación es el incentivo económico que los Estados conceden a sus favoritos mediante aranceles, bonificaciones tributarias, desniveles tributarios, precios del balón de gas, etc. Cita también el seguro de desempleo, que desalienta el empleo formal y contribuye al desempleo crónico, que es hoy la plaga de los países europeos. Sen sostuvo todo esto hace más de 10 años, sin lograr audiencia alguna ni en España ni en el resto de la Europa gobernada por la izquierda.
Grecia tiene hoy un déficit fiscal de 10.5% de su PBI, Portugal 9.0% y España 8%, sin tener en cuenta los más de cinco millones de desocupados (44% jóvenes) y un futuro pago de pensiones equivalente al 15.43% de su PBI.
Ahora comprendemos a los electores españoles que el pasado mes dijeron con Vallejo, pero en las urnas, "España, aparta de mí este cáliz". Debemos tener en cuenta que si en el Perú no se tiene igual y hasta mayor cuidado fiscal y eficiencia económica en el gasto, los programas de "inclusión social" pueden convertirse también en igual pretexto para esa farra del gasto al estilo de la izquierda europea, que destroza países prósperos e históricamente bien fundados.
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