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​Estación zombie: Epidemia letal

De Corea del Sur llega un impresionante relato de terror y acción sobre un mortal virus que convierte a las personas en zombis

​Estación zombie: Epidemia letal

25 de Noviembre del 2016 - 15:36 Enrique Silva Orrego

La cinematografía de Corea del Sur se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en esencial dentro del panorama fílmico asiático. Abordando diversos géneros, la películas surcoreanas han logrado llamar la atención en varios festivales internacionales, imponiendo también algunos nombres entre realizadores, técnicos y actores. Uno de estos nombres es el de Yeon Sang-ho, joven y destacado especialista de animación para adultos, a quien se debe “Seoul Station” (2016), una curiosa y sangrienta cinta de zombis.

“Estación zombie” (Busanhaeng) es el primer largometraje de acción en vivo de Sang-ho, que prosigue con la temática de su último filme de animación. Un extraño y letal virus, del que no se sabe nada, se expande sin control por toda Corea del Sur, convirtiendo a sus víctimas en zombis sedientos de sangre, lo cual generará el más increíble caos.

La multiplicación de seres infectados transformados en caníbales alcanzará a la estación ferroviaria de Seúl, en la que uno de estos engendros abordará el tren KTX que va con destino a Busan repleto de pasajeros, dando lugar a una epidemia que se desbordará por completo. La vida de numerosos viajeros se pondrá en jaque y deberán luchar hasta el último aliento para sobrevivir.

Contando con un argumento que, sobre el papel, no luce muy original, suerte de fusión entre “Escape en tren” (1985) y “28 días después” (2002), el realizador Sang-ho se las ingenia para ofrecer una aventura repleta de emociones en su fluida combinación de horror y acción, con toques melodramáticos y pinceladas de humor.

EL TERROR SE IMPONE. Claro que prevalece el lado fantástico y el terror se impone en los impresionantes ataques de hordas de zombis guiadas por el pánico de los ciudadanos, tanto en los exteriores de las estaciones por las que va pasando el tren, como en el interior de los vagones, donde la tensión se acentúa sin descanso. Solo merma su voracidad ante la penumbra, la quietud o la imposibilidad de hacer contacto con la gente.

Como en toda película de pasajeros en largo periplo, se diversifican los estratos sociales. Así, son varios los personajes que resaltan y las relaciones que se establecen entre ellos a lo largo de la narración, provocando empatías y antipatías: el ejecutivo con su pequeña hija, la mujer embarazada y su rudo marido, el equipo juvenil de béisbol, las hermanas ancianas, el empresario cobarde y traidor. Estereotipos bien utilizados por el realizador.

La parafernalia visual y de maquillaje también aporta lo suyo, especialmente en las secuencias en que los sanguinolentos zombis causan estragos en masa, dejando en evidencia que la tecnología digital bien utilizada, sin saturar los encuadres, puede resultar muy eficaz para conseguir los efectos deseados y, en el particular caso de esta película, ilustrar en toda su dimensión el horror que supone la incontrolable pandemia.

Escenas memorables hay varias, pero nos quedamos con tres. Dos de ellas -la que ocurre cuando los zombis rompen los vidrios de las ventanas en una de las estaciones, caen encima de los trenes y rebotan desmembrados sin perder de vista a sus presas humanas, y otra en el interior del ferrocarril en marcha, a través de túneles, donde reducido grupo de sobrevivientes lucha por evadir a los muertos vivientes para llegar hasta un vagón libre- grafican notablemente la demencial odisea. La tercera es una conversación por celular del padre de la niña con su anciana madre, cuyo tono de voz se va distorsionando por el súbito contagio de ella. Buena muestra, sin duda, de la habilidad narrativa del cineasta.

La conclusión redondea la faena de manera inteligente y abre el camino para una secuela. Dado el éxito que ha tenido la cinta en su país de origen y otras latitudes, es probable que la historia continúe. Y seguramente que Hollywood, como es su -mala- costumbre, va a preparar un 'remake' en inglés. Hay que destacar el estreno de “Estación zombie” en la cartelera local, normalmente alicaída, a la que le viene bastante bien una aventura de alta tensión.

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Enrique Silva Orrego

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