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​Hasta el último hombre: La pasión de Desmond Doss

Notable drama bélico del cineasta Mel Gibson sobre el heroísmo de un joven soldado adventista durante la Segunda Guerra Mundial

​Hasta el último hombre: La pasión de Desmond Doss

31 de Enero del 2017 - 21:52 Enrique Silva Orrego

Feliz retorno del director Mel Gibson al primer plano de atención luego de la impresionante "Apocalypto" (2006). Una década sin colocarse detrás de cámaras, solamente dedicado a la actuación. Ha valido la pena este silencio, pues "Hasta el último hombre" es un apasionante drama bélico que desarrolla una historia verídica, la de Desmond Doss (1919-2006), joven adventista y objetor de conciencia que salvó a más de 70 compañeros sin disparar un solo tiro en la batalla de Okinawa -frente al enemigo japonés- durante la Segunda Guerra Mundial.

La aventura de Doss es increíble y de un heroísmo sin precedentes. Lo extraño es que, siendo una historia absolutamente impactante, nunca haya sido contada por el cine, salvo en el documental "The conscientious objector" (2004), de Terry Benedict. Por lo tanto, el filme de Gibson sería la primera película de ficción que aborda la biografía del adventista estadounidense oriundo de Virginia.

Gibson inicia su relato mostrando parte de la infancia de Doss en un hogar religioso dominado por la fuerte presencia paterna, donde las agresiones domésticas y los castigos a los hijos son violentos debido al alcoholismo del progenitor (un notable Hugo Weaving) y sus traumas de la Primera Guerra Mundial, en la que perdió a varios de sus amigos. La secuencia en la que el padre visita el cementerio grafica bastante bien su crisis personal.

Doss, empero, crecerá sano y fuerte, y muy convencido de sus convicciones religiosas. Alistado su hermano mayor para ir al frente de guerra, él hará lo mismo pensando que puede ser muy útil para ayudar a sus semejantes, pero sin usar armas de ninguna clase. Y ni siquiera el hecho de hallar el amor y comprometerse con la enfermera Dorothy (Teresa Palmer) lo hará desistir de su propósito.

La siguiente etapa se concentra en el entrenamiento militar de Doss (excelentemente encarnado por Andrew Garfield), en que el soldado, debido a sus creencias, es considerado un cobarde, repudiado y objeto de burlas por la mayoría de sus compañeros, e incomprendido por sus superiores, entre ellos el capitán Glover (Sam Worthington) y el sargento Howell (Vince Vaughn). Sin embargo, la mística del protagonista es demasiado profunda y se impone -contra viento y marea- a todos los obstáculos, incluyendo un consejo de guerra.

LO TERRENAL Y LO ESPIRITUAL. Todas las aristas del drama del joven Doss, desarrolladas por Gibson con gran fluidez y mucho sentido del ritmo, desembocan luego en el mismo centro del conflicto bélico, hacia donde el soldado va como paramédico. Las tropas tienen que subir una gran loma, como una montaña -el Hacksaw Ridge del título original-, para enfrentar al enemigo asiático. Y es en la confrontación donde vemos cómo la conducta del muchacho común trasciende lo terrenal y se transforma en algo espiritual, de carácter mesiánico. Tiene que salvar vidas y lo hará arriesgando la suya en medio de disparos, explosiones, llamas, sangre y muerte.

Gibson se prodiga a sus anchas en la recontrucción fílmica de la lucha entre militares norteamericanos y japoneses, en la brutalidad de los enfrentamientos, en la barbarie sangrienta de cuerpos cercenados por las bombas y granadas, de otros quemados vivos por los lanzallamas. Escenarios abiertos, llenos de fango y hemoglobina, en donde surge la presencia de Desmond Doss para cumplir la voluntad de Dios.

Tanto así que sus compañeros, incluso los que antes se mofaron de él, empiezan a entender el significado de su labor y no se atreven a ir al ataque, en una segunda arremetida, hasta no contar con la participación de Doss, 'el salvador'. Y cuando finalmente este valiente soldado es herido y lo asisten en una camilla, la mirada de Gibson lo contempla como si estuviera bajando del cielo.

Algunos han querido interpretar esta película como una expíación personal de Mel Gibson, como una suerte de búsqueda de su propia redención por tantos 'pecados' cometidos. Puede ser, pero no hay que olvidar que el realizador tiene predilección por historias con fuerte carga mística y religiosa, que a su vez le permitan ejercitar la violencia como mecanismo de expiación. Ahí están "Corazón valiente" (1995), "La pasión de Cristo" (2004) y "Apocalypto" (2006) como la mejor prueba de ello.

"Hasta el último hombre" es una cinta de profunda convicción religiosa, pero también un peculiar retrato del heroísmo como pocas veces se ha contado, Y solo por eso merece verse con una gran atención. Desde ya figura entre los más destacados estrenos de 2017.

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