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Detrás del caso de “El monstruo de Armendáriz”

Abogado Enrique Ghersi debuta como actor en teatro. Obra recrea sonado proceso judicial de los años 50 que condenó a pena de muerte a inocente
Detrás del caso de “El monstruo de Armendáriz”

Detrás del caso de “El monstruo de Armendáriz”

19 de Marzo del 2017 - 16:59 » Textos: carlos narciso enarciso@grupoepensa.pe

Cuando aceptó participar en la obra, Enrique Ghersi pensó que solo tenía que actuar como lo ha venido haciendo durante más de 30 años frente a los tribunales de justicia; sin embargo, la travesura no le resultó ser tan fácil.

El monstruo de Armendáriz, calificativo que creó la prensa peruana en 1954 para referirse a Jorge Villanueva Torres, un ladrón de baja monta que fue acusado de asesinar a un niño (Julio Hidalgo Zavala) y condenado a pena de muerte sin pruebas irrefutables, es el título de la obra teatral que estrenará la Facultad de Arte Dramático y la Facultad de Derecho de la PUCP en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM).

Adentrarse en ese sonado caso, revivir aquella época y reflexionar sobre el trabajo de la justicia en el Perú, fue lo que más le llamó la atención al prestigioso abogado.

“Acepté de puro palomilla, a ver qué cosa pasaba. Si me hubieran dicho lo sacrificado y difícil que era, no sé si hubiese aceptado”, cuenta Ghersi.

TRASFONDO. En la puesta teatral, el reputado hombre de leyes encarna al jefe del abogado de oficio de “El monstruo de Armendáriz”, que en la vida real no existió; sin embargo, esta ficha en la obra dirigida por Malcolm Malca representa el contexto político de la época.

“Yo represento a un abogado llamado Francisco Gómez Peña, que es un viejo militante aprista infiltrado en el Poder Judicial, que encuentra en el juicio de ‘El monstruo de Armendáriz’ un instrumento de lucha política contra el gobierno de (Manuel A.) Odría”, apunta.

Ghersi recuerda que la justicia condenó a Jorge Villanueva Torres solo con el testimonio de un turronero, que aseguró haberle vendido en Barranco una melcocha al acusado cuando este llevaba al niño cogido de la mano.

Después de ser fusilado, se conoció que el menor de tres años había sido atropellado y abandonado en la quebrada de Armendáriz.

“Yo he cometido muchos delitos, he sido un hombre malo, pero este crimen no me pertenece”, había reclamado Villanueva y, frente al pelotón de fusilamiento, exclamó: “¡Soy inocente!”.

“En el fondo, esta obra es una reflexión sobre la pena de muerte y el error judicial”, señala Ghersi. “La presión de la opinión pública, la presión de la prensa, a veces, condiciona de tal manera las decisiones judiciales, que es muy difícil para un juez actuar independientemente, sobre todo si tienes un gobierno que es una dictadura militar”.

UTILIZADO. Ghersi indica que “si usáramos los términos de hoy, la obra se pregunta si el caso de ‘El monstruo de Armendáriz’ fue una cortina de humo del gobierno de Odría”, porque “justo cuando ocurre el juicio suceden cosas muy importantes en los años 50: el intento de golpe de Estado de Zenón Noriega; la revolución de Arequipa; Esparza Zañartu, jefe de la policía secreta de Odría, es echado; y el triunfo de Prado, que ha negociado la convivencia con el APRA”.

“Los jueces no son independientes de los contextos políticos y sociales, no viven en una isla. En la obra escucharán un diálogo muy dramático entre un juez y un fiscal, porque el primero le pregunta al segundo qué pruebas tiene, y este le dice: ‘Qué más pruebas que la voluntad del pueblo’. Yo diría que ese es un problema álgido, se ve todos los días. Así que, pese a ser una historia de hace 60 años, es de gran actualidad”, resalta.

Funciones

El monstruo de Armendáriz se presentará del 23 al 27 de marzo en el LUM (Bajada San Martín 151, Miraflores) 8 p.m.