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Arequipa: a los agricultores de quinua, la "ambición" los llevó a una crisis

Los productores de la provincia de La Unión, dejan de cultivar quinua y kiwicha para convertirse en productores lácteos.

Arequipa: a los agricultores de quinua, la "ambición" los llevó a una crisis

Arequipa: a los agricultores de quinua, la "ambición" los llevó a una crisis

12 de Octubre del 2016 - 12:37 » Textos: Nery Alemán » Fotos: Nery Alemán

Para los productores de kiwicha y quinua en la provincia de La Unión (Cotahuasi), el año 2015 quedará como la peor temporada cuando tuvieron que pagar por los errores cometidos debido a la intervención de una importadora de origen indio que les ofertó precios demasiado altos para su cosecha y se llevó semilla orgánica para cultivarla en ese país del lejano oriente.

Durante 20 años, en forma paciente, un ingeniero alemán a quien los agricultores conocían con su nombre de pila, Christopher, mantuvo en ellos la convicción de cultivar ambos granos andinos en forma orgánica, con riego y enriquecido de origen natural, libre de agroquímicos.

Los resultados fueron óptimos y desde 1996 vendieron esas cosechas a la empresa alemana Cider Good y para ello conformaron la Asociación de Productores de Cultivos Orgánicos (APCO).

El área cultivable teñiía de rojo y verde a lo largo de casi todos los fundos en los distritos de Cotahuasi, Tomepampa, Alca, Pampamarca y Huaynacotas, con tallos vigorosos y cilíndricos, pintados por vistosas flores. Así fue hace apenas tres años.

TODO CAMBIÓ. El expresidente de APCO, Andrés Quispe Carapi, hoy regidor de la Municipalidad Provincial de La Unión, recuerda con algo de rabia el momento cuando todo cambió. “Llegaron personas desconocidas, dijeron que eran de la empresa Sierra Selva Exportadora y como dice el dicho, divide y reinarás, sembraron la discordia entre nosotros y ofrecieron hasta 12 y 13 soles por cada kilo de nuestra kiwicha, esto fue en el año 2013. El que menos vendió y se llenó de plata así que todos querían volverse ricos de una cosecha a otra”.

Para venderle a esta empresa de origen indio, varios agricultores no dudaron en faltar a su palabra y en lugar de esperar la llegada de Cristhoper, que como siempre ya les había adelantado el pago en febrero a cambio de garantizar la compra, optaron por el precio alto.

PERJUICIO. Eliazar Quispe Pérez, quien tiene su fundo en el anexo Reyparte de Cotahuasi, recuerda ese episodio como la peor decisión tomada por sus paisanos. “Ese año le vendimos a esa empresa, nos pagó mucho, pero dicen que ellos mezclaron nuestra kiwicha y quinua con la producción de Majes-El Pedregal en el año 2014 y todo fue devuelto porque tenía químicos y hasta restos de excremento, todo eso nos perjudicó”.

Quispe reconoce que por ambición, todos empezaron a cultivar en cada rincón granos andinos, usaron agroquímicos e inclusive hicieron el proceso de lavar las saponinas con agua contaminada.

Para cuando obtuvieron esa cosecha, el desastre ya estaba consumado. Varios países devolvieron el producto peruano por no pasar los controles sanitarios y desde fines de 2014, ellos se quedaron con su cosecha que están vendiendo, poco a poco, pero a precios muy bajos, solo con el afán de recuperar algo de la inversión hecha.

EN LA INDIA. El alcalde de la provincia La Unión, Benjamín Barrios Bellido, está convencido de que en India se cultiva con semillas de Cotahuasi, y por eso el precio en el mundo está cayendo al haber salido por lo menos la segunda cosecha.

“Hasta los programas sociales compran ese producto importado por las grandes empresas, pero embolsado como peruano, así como se engañaba con la producción de arroz que antes compraba el Pronaa y lo hacían pasar como cosecha de los valles de Camaná y Majes, cuando en realidad era de origen chino. En la India el costo de producción es muy bajo, la gente gana poco y por eso se dan el lujo de vender el kilo a un dólar”, refiere.

El regidor Andrés Quispe no ve mayor esperanza de recuperar lo perdido. Entre otras cosas porque a la empresa alemana le quedaron debiendo producto. “Ellos venían puntualmente en febrero, nos pagaban el 70% del valor calculado de nuestra cosecha, luego regresaban en abril y se llevaban el producto, nunca nos quedaron debiendo un sol, así hemos vivido muchos años, ahora todo es un desastre”, reflexiona.

LOS CAMBIOS. Guiados por su propio instinto de sobrevivencia, los unionenses están procurando recuperar su sistema de producción porque de lo contrario, la pobreza recrudecerá aún más y se notará en las cifras de anemia infantil, desnutrición crónica y alcoholismo.

En marzo último, un equipo técnico de la empresa Grupo Gloria, ingresó a Tomepampa y se extendió a otros distritos de la zona más cálida, para informar sobre las opciones de ingresar a la producción láctea. El proceso de capacitación tardó algunas semanas y encontró el mejor caldo de cultivo entre los campesinos desanimados por lo ocurrido con la kiwicha y la quinua.

Parte de los compromisos asumidos por la transnacional incluye la asistencia técnica, venta de ejemplares de la raza Holstein y recojo diario de la leche, tal como ocurre desde hace varias décadas en valles interandinos similares como Viraco, Machahuay y Pampacolca, los tres ubicados en la provincia de Castilla.

Dos meses después, en mayo, la empresa empezó el acopio de leche fresca luego de terminar la instalación de una planta enfriadora en el distrito de Tomepampa, en donde también han establecido su oficina de coordinación.

Elard Loayza Vera es uno de los novísimos productores de leche en su fundo ubicado en el anexo Quillunza de Cotahuasi. “Hemos comprado terneras de Chuquibamba y de Pampacolca, los técnicos de la Leche Gloria nos asesoraron, los precios fueron más o menos de 2 mil soles para arriba, pero más adelante vamos a mejorar la producción con otros procesos como inseminación, eso estamos esperando”.

Nunca antes tuvieron la experiencia de vender leche, la poca cantidad ordeñada era para elaborar quesos de consumo local, ahora ven abierta esa posibilidad aunque por el momento, solo el 10% de los exproductores de granos se ha animado a esta aventura que se traduce en recibir cada quincena el pago por la leche entregada al camión a un costo de 1 sol por litro.

Otra de las opciones ya encaminadas es la producción de palta de las variedades Hass y Fuerte. Aunque los técnicos del programa Sierra Exportadora dieron asistencia técnica hace por lo menos un lustro, muy pocos se animaron a emprender este cambio.

Diario Correo estuvo en pequeños fundos ubicados en el anexo Mungui del distrito Pampamarca, y confirmó la vigorosa existencia de plantas ya logradas de palta en pleno proceso de producción. Tienen las características exigidas por los agroexportadores’, empezando por el tamaño no superior a 1.80 metros, para concentrar la mayor capacidad de la planta en el proceso de floración y por ende, en el fruto.

Otra plantación apreciada es la de Eliazar Quispe Pérez, en el anexo Reyparte de Cotahuasi quien contó su historia hasta llegar a la decisión de plantar palta Hass. “Desde hace muchos años vinieron de los programas del gobierno, primero fue de Pronamachs, después Agrorural, Sierra Exportadora, pero nunca hicimos caso, solo experimentamos con palta negra, nativa y ahí quedó”.

Quispe fue uno de los pocos agricultores receptores de consejos y en el año 2004 escuchó con atención al técnico de Senasa Juan de la Cruz, quien le dijo “he traído plumas de Moquegua, para que intente”. Con su ayuda, hizo los injertos necesarios y hoy ya puede contar que ha cosechado y vendido con éxito, aunque en pequeña escala porque la planta requiere riego asistido cada diez días y él dispone de su turno hídrico cada 22 días.

La solución vendrá con la represa Yawarccocha, que está en proceso de ser entregada luego de su ejecución con una serie de dificultades, gracias a una inversión del Gobierno nacional, mediante concurso en Foniprel. Tiene capacidad de 2.8 millones de m3 y servirá para optimizar el riego en todos los anexos de la margen izquierda, aguas abajo del río Cotahuasi.

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