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El pincel que inmortalizó las corridas de toros

EL arte de la tauromaquia en el trazo de Goyo Menaut

El pincel que inmortalizó las corridas de toros

El pincel que inmortalizó las corridas de toros

02 de Abril del 2017 - 14:45 » Textos: Lilian Calisaya

La plaza de Acho fue el escenario que hace 50 años inspiró al pintor arequipeño Goyo Menaut. Recuerda que fue una de las corridas de toros que apreció a la edad de ocho lo que generó en él un impacto, al punto de querer, en un principio, ser torero

Sabía que el sueño estaba fuera de su alcance, pero este enamoramiento tomó otro rumbo que no lo alejó de esa pasión; todo lo contrario, lo llevó a conocer lo más selecto del mundo de la tauromaquia y a codearse con los toreros más famosos de España y Latinoamérica.

Esta llave que le abrió muchas puertas a Goyo Menaut fue su talento para pintar. Nunca recibió una clase formal de trazo, formas, color, texturas, todo fue parte de una intuición innata que nunca lo abandonó hasta el día de hoy.

A pesar de no dedicarme por completo a entrenar para ser torero, cuando iba a los pueblos toreaba como aficionado-práctico, no como un torero grande. A cierta edad ya me incliné por los pinceles, soy autodidacta, no tuve maestros, hasta soy zurdo (risas)”, nos relata Menaut con un entusiasmo intacto.

HISTORIA. A lo largo de 50 años, nos cuenta que ha recorrido todo el Perú más de dos veces y fueron las fiestas costumbristas lo que más le llamó la atención por el sincretismo y la riqueza simbólica de estos.

En estos viajes, uno de los primeros personajes de la tauromaquia que conoció y retrató en 1920 fue el torero arequipeño Elías Chávez López, quien viajó a Europa y tomó una Alternativa en la plaza de Barcelona, lo que se conoce como un doctorado en esta práctica . Él fue el único profesional que salió de Arequipa con esa categoría.

“Lo conocí cuando tenía 12 años, el ya era famoso. Lo admiraba, la historia hablaba mucho de él y cuando se enteró que era arequipeño me tomó mucho cariño. Su forma de torear era muy peculiar”, recuerda Menaut.

Como él menciona, “el camino del arte no es asfaltado, tiene un agridulce especial”, sin embargo, nunca dejó de pintar y no se detuvo ante nada. Fue así que su perseverancia le permitió en el año 1964 ganar el segundo puesto del concurso Pintores del Sur, un certamen que reunió, aproximadamente, 700 obras de artistas de Cusco, Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa. 

Grande fue la sorpresa de Goyo Menaut al enterarse de este galardón, ya que el premio para el segundo lugar era nada menos que 10 mil soles, un aliciente que le sirvió para seguir pintando. El panorama ya tenía un color distinto, las carencias y la ausencia de padres en su infancia quedó cubierta por esta apasionante labor que combinó con aquel sueño de ser torero.

“El camino del arte no es asfaltado, tiene un agridulce especial”

Posteriormente, Menaut siguió cultivando la pintura en óleo y tinta, cada corrida o feria que se realizaba en el Perú tenía que ser retratada por él. Esto también le permitió trabajar para distintos medios de comunicación como La Prensa, Expreso, Ojo, etc. por más de 30 años. Esta labor de caminante para realizar apuntes sobre las corridas, lo llevó a investigar y empaparse de cada una de las costumbres. “Cuando uno llega a cualquier pueblo se escuchan las comparsas y existe una relación con la tauromaquia. El traje aquí también es distinto, se torea con poncho y algunas veces con caballo”, explica Menaut.

Con no menos de 100 exposiciones en Ecuador, Chile, Alemania, Estados Unidos y otros países, Goyo Menaut se siente satisfecho con todo lo que ha logrado por ser fiel al arte y a su afición a la tauromaquia a pesar de que actualmente existen asociaciones que se manifiestan en contra de estas tradiciones. “La esencia de esta práctica radica en el valor del torero, el arte de cómo burla al toro con una técnica que forma una estampa de belleza ante el peligro y la muerte. Es un espectáculo en donde puede morir el torero o el animal”, señala.

Uno de los últimos logros de Goyo Menaut es su exposición en París (Francia) que se llevó a cabo entre enero y febrero en el 64° Salón de Chareton junto a 90 artistas europeos. “Es la primera vez que mi obra llega a la Ciudad de la Luz. Todo esto es por el cariño que le pongo a cada uno de mis cuadros”, finaliza agradecido por todo lo que le ha regalado su arte.