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Venezolanos en Arequipa están decididos a empezar de cero

“En Venezuela se vive una guerra civil, es imposible seguir allá, sino tuviera dos hijas y esposa, quizá soportaría todo”, dijo Ramón Martínez

Venezolanos en Arequipa están decididos a empezar de cero

Venezolanos en Arequipa están decididos a empezar de cero

04 de Junio del 2017 - 11:43 » Textos: Nery Alemán

En la región centro occidental de Venezuela se ubica la ciudad de Barquisimeto (estado de Lara), la cuarta urbe más poblada del país con más de un millón de habitantes, casi todos contrarios al régimen de Nicolás Maduro.

Esa férrea oposición le cuesta al pueblo no tener acceso a un trabajo bien remunerado, los niños no van al colegio desde hace más de un año porque los docentes cobran apenas el 20% del salario legal y se niegan a laborar.

Como si fuera poco, cada día temen ser asaltados dentro de sus casas por los integrantes de los colectivos bolivarianos, una especie de guardia paralela adicta a la política de Maduro, capaz de matar y delinquir a vista de la Policía Nacional que tiene la orden de no interferir en sus acciones.

“En Venezuela se vive una guerra civil, es imposible seguir allá, sino tuviera dos hijas y esposa, quizá soportaría todo”, afirma Ramón Martínez, mientras Carmen, Ey-lin y Fabiana asienten con gestos apoyando los relatos del jefe de la familia.

AREQUIPA. Ellos llegaron el último jueves 1 de junio al medio día a Arequipa, la ciudad que apreciaron como bella, ordenada y limpia, vista desde el buscador Google cuando hace dos meses empezaron a planificar su salida a Perú e informarse sobre las facilidades que está dando el gobierno mediante la Ley de Refugio.

“La ley nos obliga a permanecer dos años por lo menos como refugiados, pero nos quedaremos siempre, hemos llegado para empezar de cero, convivir con los arequipeños, no tenemos la intención de acercarnos mucho a los venezolanos porque así como hay buenos, también hay de los otros”, refiere Carmen Colmenares, alegre porque por Facebook conoció a una instructora de aeróbicos que le ha dado esperanza de que pronto encontrará trabajo en esta especialidad.

A Ramón Martínez le preocupa que los arequipeños sintamos que los extranjeros están llegando para “quitarnos el trabajo”. ¿Piensan eso?, me pregunta mientras me cuenta que el viernes tuvo una entrevista laboral y la esperanza de empezar como técnico en mantenimiento electromecánico, la materia para la cual estudió en su país natal.

“Creo que si entro me pagarán 1,500 soles, no sé todavía si eso alcanzará para todos los gastos”, reflexiona mientras calcula junto a Carmen juntar salarios, ella como instructora de aeróbicos, para hacer posible tomar en alquiler un departamento pequeño y, lo más urgente, colocar a las niñas de 8 y 14 años en el colegio.

Para graficar la imposibilidad de acceder a los artículos más elementales, los Martínez Colmenares precisan datos como que el salario mínino está en 64 mil bolívares, equivalente a 12 dólares al tipo de cambio real. Para los allegados al gobierno, el dólar cuesta 6 y 10 bolívares. El cambio oficial está en 2 mil bolívares, pero casi nunca se consiguen.

El cambio paralelo en el mercado negro está en 5 mil bolívares por dólar. Eso hace difícil conseguir la moneda extranjera destinada a comprar los boletos de avión y huir de la dictadura. Todo hace suponer que Perú seguirá recibiendo más venezolanos.

VIOLENCIA. “El gobierno de Maduro le da facilidades solo a quienes están con el régimen y la forma de exponer esa cercanía es vestir con prendas distintivas de color rojo y alusivas al Che Guevara. Como no tienen necesidad de trabajar porque ellos tienen el dólar a 6 bolívares, manejan armas que están prohibidas para todos, tienen motos y autos, salen a robar, asaltan, se meten a nuestras casas. "Ese es nuestro día a día, porque somos una ciudad opositora, y a nosotros solo nos queda escondernos y esperar”.

120 días hábiles contados desde el 2 de enero otorga el Permiso Temporal (PT).

2 años se les permite permanecer en el país, si obtienen la condición de refugiados.

40 venezolanos tramitan cada día en Lima su condición de refugiados.

1900 bolívares cuesta un rollo de papel higiénico en su ciudad.

370 dólares les costó cada pasaje aéreo para salir de Caracas.