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Fieles y devotos salen en Domingo de Ramos del convento de Santa Teresa

Acompañados de fieles con palmas Jesucristo entra a la plaza mayor de Huamanga

Fieles y devotos salen en Domingo de Ramos del convento de Santa Teresa

Fieles y devotos salen en Domingo de Ramos del convento de Santa Teresa

10 de Abril del 2017 - 09:00 » Textos: Verenisse Peña » Fotos: Correo

El Domingo de Ramos es una celebración religiosa que conmemora la entrada de Cristo a Jerusalén. Un ingreso triunfante y multitudinario que sale desde el convento de Santa Teresa hasta la plaza mayor de Huamanga.

Tal como sucedió en Jerusalén, Cristo entró con un burro. Como cuenta el evangelio, antes de entrar a la ciudad, Jesús se detuvo en Betania y Betfagé, de donde envió a dos discípulos a la aldea cercana, con órdenes de recuperar un burrito que había sido atado, pero nunca montado y dijo “Si os preguntan, decid que el Señor necesita el burrito, y que les será devuelto luego”.

Es así que la imagen del Señor de Ramos, es colocado sobre un burro y es traslado desde la Alameda Valdelirios recorriendo todo el jirón 28 de Julio.

Los Evangelios describen cómo Jesús entró a Jerusalén y cómo la gente alfombraba su camino y también cómo dejaba a un lado pequeñas ramas de árbol. Las conocidas palmas. Ayacucho se caracteriza por acompañar a Cristo con palmas tejidas.

PALMAS. Palmas. Un día antes decenas de vendedores se establecen en el frontis del mercado Carlos F. Vivanco para expender las palmas tejidas. Mientras que las palmas que lleva monseñor y las autoridades son las ganadoras del concurso que cada año promueve la Municipalidad de Huamanga.

Este año el concurso reunió casi 50 participantes, quienes se apostaron al frontis de la catedral para competir por preparar la más hermosa y creativa de las palmas. Las cuales fueron seleccionadas por los jurados, los regidores Edith Guevara y Richard De la Cruz, además del folclorista con 30 años de experiencia Arturo Gálvez. Cabe precisar que para este arte se seleccionó un tipo de palmas muy suaves.

“Que bueno que el arte esté al servicio de la Fe” refirió Piñeiro.

Cuenta la historia que hace 800 años, Santa Clara no quiso recibir la palma porque estaba muy nerviosa y fue el obispo quien se la entregó, por eso es que ahora Salvador Piñeiro entregará la palma a la madre Abadesa, del templo de Santa Clara, aproximadamente al medio día.

Finalmente, se supo que la palma del martillo es el testimonio o testigo.