Temas

Apechugue, Acuña; no sea Pilatos

Pese a los desmentidos de Acuña y sus adláteres, y a las acusaciones que recibimos de hacer ficción desde este diario, dicho plan se cumplió tal como se había previsto, con apenas pequeños matices variados
Apechugue, Acuña; no sea Pilatos

Apechugue, Acuña; no sea Pilatos

17 de Abril del 2017 - 10:00 » Textos: Omar Aliaga » Fotos: Correo

Ahora que César Acuña quiere zafarse de las responsabilidades que también le atañen por las desgracias que nos tocó afrontar por El Niño Costero, habría que refrescarle a algunos la memoria sobre su gran escape de la Región, esa jugada planificada y fraguada para abandonar su función de autoridad electa en aras de su ambición.

¿O es que no fue cierto que Acuña postuló en las elecciones regionales de 2014 con la idea clara de no terminar su gestión si ganaba y más bien dejar el cargo al poco tiempo, como finalmente ocurrió? ¿No estaba todo su entorno al tanto de que el supremo sueño del líder de Alianza Para el Progreso era la Presidencia de la República?

Nada más al empezar Acuña su periodo como gobernador regional, este diario empezó a recibir información sobre sus planes en marcha para renunciar al cargo y dejar en el mismo a su “ahijado político”, el entonces vicegobernador regional Luis Valdez, un conocido hombre de confianza del líder apepista al interno de su partido y de su pasada administración municipal (fue gerente municipal), pero notablemente desconocido para la población en general. Incluso, prematuramente plasmamos dicha revelación en un informe que dio el titular de aquella portada: “El plan de Acuña”.

Pese a los desmentidos de Acuña y sus adláteres, y a las acusaciones que recibimos de hacer ficción desde este diario, dicho plan se cumplió tal como se había previsto, con apenas pequeños matices variados. Acuña se fue tras su sueño presidencial y dejó sentado en el sillón regional a Luis Valdez, pese a que juró que se quedaría a terminar su gestión.

Ahora muchos señalan a Valdez tras las inclemencias del Niño Costero, y de refilón señalan también a Acuña, aquel que urdió un plan de escapismo y que nos legó a su “ahijado”. Es su legado, entonces, no se puede hacer ahora el desentendido y pretender pasear a los liberteños con frases chamuscadas. No, señor Acuña, usted también tiene mucha vela en este entierro. Apechugue. No se lave las manos como Pilatos.

P.D.: Desde este diario queremos pedir disculpas a todos quienes tienen un ser querido que padece autismo, de manera especial al periodista y amigo Tito Barreda, por la publicación de las palabras poco afortunadas del abogado Carlos Honores, postulante al Colegio de Abogados de La Libertad. También hay en los periodistas que transmiten la información una responsabilidad intrínseca, así que habrá más cuidado la próxima vez, que no queden dudas.