El “Escuadrón de la Muerte”
El “Escuadrón de la Muerte”

El término Escuadrón de la Muerte ha vuelto a resonar y a poner en entredicho la labor de ciertos grupos de policías. Hoy los focos han caído sobre todo en Lima, pero en  también la vigencia del término para fines judiciales y periodísticos se ha hecho sentir, más aún cuando los testimonios y los peritajes en este proceso que lleva más de ocho años cada vez complican más la situación del alcalde Elidio Espinoza y los otros nueve policías investigados que conformaron su comando.

Aún más: el ministro del Interior, Carlos Basombrío, ha revelado hace poco en el Congreso que existe un nexo intrínseco entre estos dos casos. El supuesto escuadrón que hoy se encuentra en medio de la controversia nacional por la eliminación de supuestos delincuentes al margen de la ley se gestó, en realidad, en Trujillo, de acuerdo a la información presentada por el ministro al Parlamento el último viernes.

Ante la Comisión de Defensa, Basombrío ha dicho que todo empezó cuando un grupo de cinco policías fue trasladado a la Oficina de Inteligencia de Trujillo en enero del año 2010, en un momento en que la delincuencia se había instaurado con mucha fuerza sobre la ciudad, y cuando ya se había empezado a investigar el afamado “Escuadrón de la Muerte” que supuestamente encabezaba el hoy alcalde.

Fue por esa época, como bien se recuerda hoy, que estallaron los detalles periodísticos sobre la retahíla de presuntos asesinatos extrajudiciales en Trujillo que hoy son materia de un proceso judicial colmado de indicios y evidencias que, por el momento, juegan en contra de los investigados.

Pero este caso tiene una particularidad: parte a la sociedad en dos frentes, en dos extremos irreconciliables. Por un lado están los “policías valerosos”, y por otro lado los “delincuentes bien muertos”. Extremos que son vistos así por el maniqueísmo que conviene a una de las partes acusada, porque el valor y el cumplimiento del deber nada tienen que ver con asesinatos hechos con alevosía y ventaja para fines más bien particulares, tal como dictan las hipótesis del caso.

No olvidemos, justamente, que gracias al caso “Escuadrón de la Muerte” Elidio Espinoza logró catapultarse a la popularidad, bajo cuyo manto terminó siendo elegido como alcalde.