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El poder de Keiko y su mayoría

Dicho de otro modo: el tesón de buena parte del electorado por darle el voto a la candidata fujimorista terminó por extender los votos a las otras casillas, las de los candidatos a congresistas del mismo partido

El poder de Keiko y su mayoría

El poder de Keiko y su mayoría

05 de Noviembre del 2016 - 17:04 » Textos: Omar Aliaga Loje » Fotos: Correo

Ya lo decían algunos ni bien terminada la última campaña electoral: “La gente aún no se ha dado cuenta de lo que acaba de hacer”. La referencia iba hacia la mayoría absoluta ganada por Fuerza Popular gracias al gran arrastre de Keiko Fujimori en la primera vuelta. Dicho de otro modo: el tesón de buena parte del electorado por darle el voto a la candidata fujimorista terminó por extender los votos a las otras casillas, las de los candidatos a congresistas del mismo partido, es decir Fuerza Popular. Claro que la norma electoral también tuvo que ver en el asunto, pues sin llegar a obtener la mitad de los votos válidos, la famosa cifra repartidora le dio a Fuerza Popular 73 curules de 130 que tiene el Parlamento, todo un récord en estos menesteres.

Se trataba, pues, de una mayoría tan abrumadora como ninguna en los últimos periodos, desde el gobierno -justamente, irónicamente- de Alberto Fujimori, el papá de Keiko. Claro, esta vez la mayoría le fue concedida por voluntad popular, a diferencia de su padre, que necesitó de los arreglos de Montesinos con dinero contante y sonante para fortalecer esa mayoría en el Congreso. Pero Keiko no ganó la elección presidencial, y entonces se consoló con la abrumadora cantidad de cupos congresales ganados gracias al voto que ella generó y a la bendita cifra repartidora que le dio más de lo que parecía.

Y esto es lo que obtuvimos en virtud a esa elección, ni más ni menos: un Presidente que ganó “raspando” y que por ende tendrá una mayoría abrumadora como oposición en el Congreso. Y qué mayoría: la de una agrupación política disciplinada y combativa, arraigada en ciertos conservadurismos y lenguaraz cuando los ánimos calientan. Por eso, no deberían sorprender algunas determinaciones del fujimorismo y algunos arranques de aparente imposición. Al final de cuentas, ellos son mayoría y ese poderío lo van a hacer relucir cuando así lo requieran. Así es también el juego de la democracia.

Y por eso, muchos pueden estar en contra de que Fuerza Popular haya designado a José Chlimper como representante del directorio del Banco Central de Reserva, pero nada pueden hacer porque es una decisión que ellos toman en mayoría. El resto, en este aspecto, termina siendo un asunto de formas.

Es lo que hay. Es lo que la gente quiso y lo que la norma permite. Y es solo el comienzo: Fuerza Popular impondrá su voluntad las veces que le sea necesario en estos cinco años, y le pondrá al Ejecutivo las condiciones que le convengan porque tiene los votos en el hemiciclo. Ahora, que eso sea bien o mal visto por la opinión pública y la ciudadanía, ya es otra cosa.

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