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Trump y la “nueva ola”

Me refiero, por supuesto, a los conservadores, que están cansados de ver cómo una forma de pensar se va imponiendo en el mundo dejando atrás todas sus creencias

Trump y la “nueva ola”

Trump y la “nueva ola”

19 de Noviembre del 2016 - 10:39 » Textos: Omar Aliaga Loje

Hay un grupo nada minoritario de gente que ve a Donald Trump como su última esperanza. Sí, aunque a más de uno esto le suene disparatado.

Este grupo de gente es aquel que detesta ver la marcha en la que se ha encaminado el mundo hoy. Resumámoslo así: la llamada ideología de género, el matrimonio gay, el aborto, los “desmesurados” derechos humanos que son para ellos debilidades ante el principio de autoridad y su extensión a los animales, es decir, toda esta ola “progre” -que es como la llaman- que atenta contra los “principios básicos” de la humanidad concebidas en las Sagradas Escrituras.

Me refiero, por supuesto, a los conservadores, que están cansados de ver cómo una forma de pensar se va imponiendo en el mundo dejando atrás todas sus creencias, aquellas que ahora ya no son políticamente correctas y han sido condenadas al fuego fatuo de la obsolescencia.

Es, si se fijan bien, una especie de resistencia a la ola “progre”. Los conservadores de hoy consideran, por ejemplo, que eso de darle demasiadas libertades a la mujer termina siendo nocivo para la familia, para el hogar y, por ende, para la sociedad. Los conservadores de hoy repelen las libertades de las minorías sexuales, a quienes consideran representantes de un desvío de la naturaleza antes que representantes de una orientación diferente. Entre otras cosas.

Son estas, pues, algunas de las banderas “anti” que ha enarbolado Trump, y que han estado presente en sus discursos, como candidato y aun antes de que lo fuera. Parte de ese mundo que muchos hoy ven como obsoleto es el que se ha encendido de entusiasmo con la irrupción del electo Presidente de los Estados Unidos. Y es esa parte del mundo, a quienes muchos verían con atisbos de machismo e incluso de intolerancia, la que ve en Trump una especie de esperanza para reivindicar los viejos “principios” que hoy parecen estar en desuso.

Pero quizás también esta especie de “nueva ola” conservadora no sea más que una reacción a la imposición de un tipo de pensamiento que de pronto se convirtió en norma exclusiva y excluyente. Sí, es probable que en honor a la tolerancia hayamos alzado las banderas de la intolerancia hacia quienes aún piensan como pensaban nuestros abuelos. Tal vez la elección de Trump sirva para que pensemos también en la inclusión de quienes no comparten los preceptos del llamado pensamiento progresista de hoy.

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