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Una ola inclemente arrasa Trujillo

Esta ola inclemente, por supuesto, proviene de la Muncipalidad Provincial de Trujillo, más precisamente, de la Subgerencia de Defensa Civil

Una ola inclemente arrasa Trujillo

Una ola inclemente arrasa Trujillo

29 de Noviembre del 2016 - 10:43 » Textos: Omar Aliaga Loje » Fotos: Correo

Algo así como una ola inclemente ha recorrido Trujillo estos días. Ha sido tal el efecto de esta ola inclemente, que ha dejado a varios locales, sobre todo del centro de la ciudad, cerrados con el sello rochoso y rojo de “clausurado”.

Esta ola inclemente, por supuesto, proviene de la Muncipalidad Provincial de Trujillo, más precisamente, de la Subgerencia de Defensa Civil. Y ha llegado como un tsunami inesperado que ha dejado “víctimas” por doquier, llámese empresarios y comerciantes varios de restaurantes, tiendas y demás.

Estos últimos se quejan, rumian su desazón, pero no han hecho un rechazo público propiamente dicho. Cosa extraña, ¿no? Algunos creen que es porque no quieren que se les vea el fustán, porque saben que están en debe y su situación era irregular. Sea como fuere, las quejas han sido en voz baja, con murmullos y cuchicheos que no han llegado a salir de cuatro paredes.

Mientras tanto, los creadores de la ola -la gestión del alcalde Elidio Espinoza- han seguido firmes en su determinación de cerrar los locales que no cumplen con las condiciones básicas y que ponen en riesgo la seguridad de la gente. La gente es primero, cómo no. Y la ley es la ley. Y el orden, lo mismo.

Y la ciudadanía se pregunta si es verdad tanta belleza. Si la gestión municipal es tan ceñida a la regla y le importa tanto que todos se sometan al imperio de la ley. Porque, vamos, cómo no aplaudir que la autoridad meta mano a locales como Mc Donald’s, Claro, Cine Planet, (¡faltaba más, hombre! ¡Eso es no casarse con nadie!); pero, de pronto, la gente también se acuerda de la luz verde que la gestión municipal le dará en estas fechas a los comerciantes ambulantes, aquellos que viven libres de impuestos y arbitrios y que por eso no se les puede controlar ni cerrar nada. En fin, una cosa de locos por donde se le mire.

Y por cierto, ¿por qué las gestiones de Acuña y de Murgia no cerraban nada o casi nada? ¿Qué nos está diciendo o queriendo decir con estos cierres la gestión de Elidio?

Mientras tanto, ahí están clausurados los emblemáticos 24 Horas (y sus yuquitas), Mercaderes (y sus zapatillas Nike) y otros locales que son como seña de indentidad de lo trujillano y que nunca imaginamos verlos cerrados con ese rochoso y rojo sello encima. Así está la ola inclemente. Agarren sus flotadores, señores, y pónganse en regla.

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