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Chiclayo: Cecilia Costa se encomendó a Dios cuando firmó detención de “Los limpios”

A 2 años de la caída de “El jefe” y su presunta mafia, la abogada narra anécdotas previas y posteriores al operativo y cómo hicieron para que se filtre la información

Chiclayo: Cecilia Costa se encomendó a Dios cuando firmó detención de “Los limpios”

Chiclayo: Cecilia Costa se encomendó a Dios cuando firmó detención de “Los limpios”

30 de Septiembre del 2016 - 12:09 » Textos: Lester Solis » Fotos: Correo

Al cumplirse, hoy, dos años de la caída y captura de la red criminal sindicada de saquear la Municipalidad Provincial de Chiclayo, “Los limpios de la corrupción”, Correo quiso revelar detalles nunca antes contados de los principales actores y administradores de justicia de este emblemático caso.

Para esto conversamos, en exclusiva, con la persona que firmó las resoluciones, tanto de la detención preliminar como de prisión preventiva para todos los involucrados en esta mafia, como es Cecilia Martina Costa Gonzales.

¿Qué tanto cambió su vida este caso?

Tanto como cambiarme la vida, no, pero sí me permitió adquirir experiencia, porque trabajé con personas con mucha experiencia y competentes, como el doctor Sergio Lucio Zapata Orosco.

Nadie sabía de la investigación, fue toda una bomba.

Yo ingreso al Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria el 1 de setiembre (2014) en reemplazo de la doctora Cecilia Grandez, quien se iba de licencia por gestación. El 5 de setiembre firmé la resolución para el levantamiento del secreto de las comunicaciones.

¿Se imaginó que detrás de todo eso había una red tan grande?

No, para mí fue una situación de mucho compromiso. El caso era que conocía a varios (de los imputados) y fue bastante complicado, pero nosotros debemos tener una prioridad en la vida, como es resolver en el marco de la legalidad.

¿Tiene alguna anécdota en especial en ese contexto?

Lo que sentí bastante y que nunca pensé que iba a estar inmersa en actos de corrupción una persona, pero no había forma de establecer algo distinto, como fue el policía Joel Ugaz, a quien conocía, era una buena persona, de quien no puedo decir aun si es culpable o no.

¿Cómo hizo para que no hubiera fuga de información, sobre todo a la prensa?

Tomé las cosas con cabeza fría y mucha reserva, se lo pedí al Ministerio Público, sobre todo que se controlara la información que se le daba a la prensa. No podía filtrarse nada, era un caso bastante emblemático que involucraba a varias personas.

¿Por eso nadie se enteró antes del operativo?

Mi despacho requirió 4 a 5 personas del pool de asistentes y especialistas (del Poder Judicial) quienes dieron un apoyo extraordinario y con absoluta discreción, por eso puedo aseverar que nadie filtró nada, siempre confié en ellos.

O sea, era gente de su absoluta confianza.

Claro. El secretario que tenía a cargo el caso, Fernando Llontop, era el idóneo y tuvo una labor preponderante, porque hizo un trabajo de hormiga.

¿Quiénes más integraron ese grupo?

También estuvo Alinson Samamé, Jenny Inoñán, Rafael Marquiño, Ángela Mestanza y César Rafael Idrogo, a quienes el Poder Judicial los reconoció tiempo después por su trabajo mediante una resolución.

¿Al igual que los fiscales de este caso, ustedes en el Poder Judicial (PJ) también tuvieron sus amanecidas?

No solo amanecidas, yo incluso dormí en dos oportunidades en la Corte, eso fue cuando el doctor Juan Carrasco (fiscal) vino con las escuchas telefónicas y me dijo que eran positivas y que había motivos fundados para eso.

¿Cómo fueron los momentos previo a la firmar de la resolución de detención preliminar?

No era una resolución cualquiera. Estuve en el despacho con mi secretario (Fernando Llontop) y dijimos: bueno, ahora que Dios nos coja confesados.

¿De verdad se encomendó a Dios?

Sí, es que conocía a mucha de esa gente, estudié con esposas de algunos o con las hermanas de otros y no era fácil, por eso apagué mis teléfonos, porque sabía que de una u otra manera querían llegar a mí y no podía, por ética, darle información ni escuchar a nadie, solo me basé en lo que tenía acreditado para resolver.

¿Tenía temor?

No era temor, sino pensaba en todo lo que se vendría. Para dar un paso hay que saber cómo y estar seguro.

¿Usted sabía a qué hora sería el operativo?

Sí, sería al mediodía, el pedido llegó por la tarde antes de cerrar la jornada, incluso autoricé, para que no se filtrara muchas cosas, que no ingresen ningún documento del caso por mesa de partes del PJ, sino que directo ingrese a mi despacho.

¿Había nervios en los agentes del Ministerio Público?

No lo sentí así al doctor Juan Carrasco, al contrario, lo vi animoso y con la adrenalina al máximo cuando recibió las resoluciones de detención y me dijo: bueno doctora, ya estamos en esto.

¿Cuál cree que fue el momento más crucial en todo esto?

Lo más fuerte fue cuando aprehendieron al grupo de 11 personas que trabajaban con el exalcalde.

¿El caso de “Los limpios” fue su primera experiencia como jueza ?

Claro. Antes había cubierto dos días acá, dos días allá, pero nunca de manera permanente, fueron 4 meses... Estaba haciendo mis pininos, en ese momento me di cuenta que había muchas cosas a las que todavía no había llegado como profesional.

¿Eso la asustaba?

Me asustaba un poco, porque siempre la experiencia hace que el profesional tenga más temple. Sí, tuve mucho nerviosismo, pero lo asumí como un reto, porque a mi me gustan los retos.

Pero esos nervios jamás se le notó.

Gracias a Dios siempre tuve como consejeros a los buenos jefes que me tocaron, como los jueces Margarita Zapata, Juan Guillermo Piscoya, entre otros, de quienes fui su secretaria.

¿Imagino que la presión la vivió hasta en su casa donde se hablaba del tema?

Yo no llegaba a mi casa cuando tuve el caso (risas). Salía a las 7:20 a.m. y llegaba a las 2 o 3 de la madrugada, esto era porque teníamos más casos que atender, era una cosa de locos. A mis hijas solo las veía temprano cuando se iban al colegio, me restringí de ir a muchos lugares por cuestión de seguridad.

¿Recibió presión de alguna parte?

No. Nunca hubo temor, amenazas, ni presión por ninguna de las autoridades de esta institución (PJ), jamás se entrevistó conmigo ni el presidente de la Corte, ni ningún vocal; es más, los despachos estaban cerrados, creo que nadie quería saber de mí en ese momento (risas). Es que nadie quería sentirse comprometido y yo tampoco buscaba a nadie, tomaba las decisiones que debía tomar, tenía el Código (Penal) siempre a la mano, era como mi almohada.

¿Le quitaba el sueño el caso de “Los limpios”?

No es que me quitaba el sueño, pero sí me preocupaba ser atinada, estar pendiente de todo.

Ahora que han pasado 2 años de esto ¿cómo se siente?

Me siento satisfecha con el trabajo que hice, no puedo decir que fueron medidas abusivas las que tomé, ni que fueron dadas sin el análisis correspondiente, jamás avalé los requerimiento de la Fiscalía por timorata.

¿Siento que en este punto quiere decir algo más?

Sí, es verdad. Lo que quiero que quede claro es que, como persona nunca tuve la intención de perjudicar a nadie. Que había gente que conocía y me hubiese gustado que no hubieran estado en esa condición de imputados, porque, como repito, conocía a las familias de muchos de ellos, pero tuve que poner a un lado los sentimientos y en el otro lo profesional.

¿Cómo es ahora la relación con esas familias?

Ahora la relación es mala, porque las personas no entendieron y tuvieron la ligereza de decir que lo hice como una cuestión personal. Las cosas estaban claras igual que los fundamentos, por eso no me arrepiento de haber emitido esas resoluciones que fueron avaladas por mi superior.

¿Sus superiores siempre avalaron sus fallos?

Eso también quiero que quede claro, nunca tuve presión de mis superiores, menos del presidente de la Corte Superior de Justicia de ese entonces (Miguel Guerrero), ya que ni siquiera me abrían las puertas (risas), me enviaban a logística por parte de terceros. En una ocasión recuerdo que me dijeron en la presidencia (de la Corte): dice el doctor (Guerrero) que en un oficio pida todos sus requerimientos, que todo se le va a dar (risas), y yo lo entendía. Jamás me fui y toqué la puerta (de la presidencia) porque se podía prestar para pensar que yo llevaba alguna información.

¿Está en sus planes regresar a la magistratura?

Claro que sí, pero antes quiero acabar con mis planes personales (maestría). Espero que luego pueda ingresar como titular a un juzgado.

¿Quizá le gustaría ser presidenta de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque?

Por supuesto, hasta de la Corte Suprema y si se puede de la República (risas). Uno siempre debe aspirar a lo más alto.

¿Cree que en su momento los órganos de control fallaron, por eso lo de “Los limpios”?

Es que muchas personas han pecado no solo de acción, sino también de omisión.

¿Y esa omisión piensa que fue voluntaria o involuntaria?

Por eso las personas debemos estar enfocadas en el trabajo y también los órganos de control deben estar con los ojos bien abiertos, no busquemos paliar cuando el daño está hecho, la cuestión debe ser preventiva.

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