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Organizaciones criminales del país se comandan desde Puno

No solo convirtieron los penales en “cabinas de celulares”, sino en auténticas bases desde donde se dirige a los delincuentes
Organizaciones criminales del país se comandan desde Puno

Organizaciones criminales del país se comandan desde Puno

06 de Septiembre del 2017 - 10:24 » Textos: J.Carlos Flores » Fotos: Difusión

Luego de la intervención a Jhon Rainer Muñoz Vargas alias “Reyner” o Rana”, se mostraron más pruebas de que el cerebro de la organización criminal denominada “La jauría del norte” estaba, en el sur, en el penal de Juliaca (La Capilla).

De igual manera, los llamados “Babys de Oquendo” eran dirigidos desde el penal La Capilla por Enrique Ramos Bellido, como se llegó a establecer ayer. Con ello, la región, y en particular, el penal de Juliaca se ha convertido en una especie del cerebro del crimen. 

Cabe señalar que en ambos casos, se hallaron indicios de que los cabecillas, ordenaban y supervisaban el accionar de sus cómplices que actuaban en la costa norte y central del país. Así mismo, en reiteradas ocasiones se ha encontrado innumerables celulares luego de las requisas al penal de La Capilla. Por si fuera poco, en la actualidad el antiguo director del Establecimiento Penitenciario (INPE) de Puno, Rubén Farfán Gallegos, fue sindicado como parte de los “Babys de Oquendo. 

Fuentes policiales indicaron que con estos dos casos, se evidencia que, lejos de convertirse en instituciones de resocialización o castigo, los penales son en realidad bases donde se conciben planes criminales, se da las órdenes y luego se supervisa la ejecución ante las narices de las autoridades penitenciarias. 

La organización dirigida desde Puno tenía varios “rubros” en sus negocios, desde la venta del marihuana, sicariato, extorsión, robo agravado y otros. Para ello Jhon Rainer, contaba con la ayuda de sus hermanos Kevin y Gladys quienes se dedicaban a la venta de droga. 

Según la Policía esta organización fue dirigida desde hace 4 años y el segundo en la organización era Juan Manuel Huamán Villanueva. Los investigadores de la Policía establecieron que las ganancias anuales de la organización superaban el millón y medio de soles con los cuales habrían burlado todos los controles carcelarios para usar celulares a sus anchas en la región.