22 de mayo

Columnistas

Isaac Bigio
El ron de Paul


Él es Ron Paul, el aspirante republicano con más edad y previas competencias en pro de la Casa Blanca, quien se perfila como la conciencia libertaria de su nación.

El programa de Paul es como un ron mezclado con varios otros ingredientes. En su cóctel hay una combinación de conservadurismo social y religioso con ultra-liberalismo económico, y de pacifismo con aislacionismo.
Él es muy opuesto al aborto y al control de armas y también cuestiona tanta separación entre el Estado y la religión, lo cual le genera tantas simpatías dentro de los conservadores protestantes que ven en él al único correligionario suyo frente a 2 católicos y un mormón por la candidatura republicana. No obstante, él, al mismo tiempo está por la despenalización de la venta y consumo de varias drogas (como la marihuana).

A la derecha dura del republicanismo le gustan sus planteos para bajar impuestos y regulaciones (incluyendo las que protegen al medio ambiente, algo que él considera una 'farsa') y contra la inmigración, cualquier amnistía a los indocumentados y los intentos de Obama de hacer extensiva una seguridad pública gratuita. Sin embargo, los nuevos conservadores no comparten su oposición a los Tratados de Libre Comercio, a la Organización Mundial del Comercio y a las Naciones Unidas. Él es un partidario de la escuela económica austriaca de Hayek que pide pleno poder al libre mercado como instrumento para reducir los precios y disparidades sociales y económicas.

Paul es un heredero del aislacionismo que nunca se ha extinguido en EE.UU. Por eso él se opone a la mayor parte de las guerras (como la de Irak) y pide que su país se retire de la ONU y de las bases militares que tiene en más de 50 países.
Su filosofía se resume en achicar el Estado a su mínima expresión haciéndolo responsable casi exclusivamente de proveer seguridad y administrar justicia. Por ello pide que la economía sea totalmente privatizada y sin interferencia pública, incluso a punto de estar en contra del Banco Federal y del monopolio del dólar.

Hasta la fecha Paul no ha ganado ninguna de las internas republicanos pero ha quedado segundo o tercero en la mayoría de ellas y ha sabido desarrollar un fuerte aparato. Mientras sus demás contrincantes poco le atacan y más se dedican a insultarse entre ellos, él espera que esa "pelea de cantina" le ayude a que él y sus partidarios puedan afilar la fórmula final del republicanismo. 

 

Volver

Columnistas

Secciones

Empresa Periodística Nacional S.A. - EPENSA
© 2012 Todos los derechos reservados