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Aída Bussalleu de Payet: “La necesidad de educación en el Perú es grande”

Aída bussalleau de Payet, vicepresidente de la Asociación Emergencia Ayacucho (AEA). Vocera de la institución pone énfasis en los trabajos pendientes sobre el desarrollo educativo en la sierra del país

Aída Bussalleu de Payet: “La necesidad de educación en el Perú es grande”

Aída Bussalleu de Payet: “La necesidad de educación en el Perú es grande”

22 de Noviembre del 2016 - 09:45 » Textos: Karina Valencia » Fotos: Piero Vargas

Hace más de 30 años, el papa Juan Pablo II quedó impactado por la situación en la vivían cientos de niños ayacuchanos tras lo ocurrido durante el conflicto interno en la sierra del país. Por ello, le encargó al entonces monseñor Federico Richter Prada la construcción de un hogar que albergara a jóvenes y les permitiera recibir educación y tener una mejor calidad de vida. De esta manera, se fundó la Asociación Emergencia Ayacucho (AEA), que en la actualidad cuenta con otras cuatro instituciones donde niños y jóvenes pueden salir adelante y desarrollarse en nivel personal y profesional.

Aída Bussalleu de Payet, vicepresidente de la institución, explica los principales problemas que han superado en los últimos años, así como los desafíos que hoy buscan extender a otros entornos.

¿Cómo fueron los primeros años de la asociación? 

Nosotros trabajamos en esto hace 31 años. Empezó con la visita del papa Juan Pablo II, quien donó 50 mil dólares como semilla para que el monseñor Richter inicie una obra. Se entregaron casas que eran del arzobispado ubicadas en Huanta, Huancapi, y Vilcashuamán. Luego, se convocó a congregaciones religiosas para que se hicieran cargo de estos espacios. Desde entonces, empezamos a trabajar. En Lima nos ocupamos de conseguir el dinero para mantener las cinco casas con las que hoy contamos.

¿Cuál es la diferencia entre las casas hogares y juveniles?

Cuando empezamos creímos que íbamos a trabajar cerca de 3 o 4 años, pero hoy tenemos hasta nietos en esta labor. Con el tiempo vimos que quienes terminan quinto de media en las casas hogares, eran niños huérfanos, sus familias se habían desmembrado y no tenían donde ir. Lo que podía pasar es que se queden en la calle. Por eso hicimos las casas juveniles en Ayacucho, donde se encuentran las escuelas técnicas y los institutos. Así les damos la oportunidad de que mujeres y hombres puedan permanecer hasta máximo los 23 años y culminen sus estudios.

¿De qué manera se articula el trabajo desde Lima? 

Vemos el tema administrativo para poder mantener estas casas. Hemos trabajado muy de cerca con el Arzobispado y nunca hemos tenido un problema de malversación o desvío de fondos. Es un manejo totalmente transparente. Lo último y lo más importante que hemos hecho está en Huancapi, donde construimos una casa para las niñas, y que inauguramos el pasado 4 de setiembre. Bajo los métodos modernos, los niños no pueden ser anónimos ni perdidos entre la masa de muchos menores. Cada uno debe tener una individualidad como en la familia.

¿Cómo se integran socios extranjeros al proyecto? 

Tenemos un grupo de mujeres que vive en Miami y que ha creado una sucursal llamada Chapter AEA Miami, y que trabajan recaudando fondos. Además, tenemos otra comunidad en Luxemburgo, donde una señora peruana casada con un hombre que tenía relaciones con el Gobierno posibilitó las adopciones de 150 niños ayacuchanos a ese país.

¿De qué manera se ha visto el impacto en las comunidades con este trabajo?

La educación continúa siendo difícil en esta zona de Ayacucho. Las personas viven en pueblos alejados o tienen sus chacras cerca a los ríos, y sus hijos deben caminar cerca de tres horas para llegar al colegio. Por eso muchos optan por no ir, o si van, eventualmente lo dejan. En su mayoría, los padres son analfabetos; por ello se está logrando dar un gran salto en sus localidades. Tenemos el caso de dos niñas que salieron de Huancapi y hoy estudian en la Universidad Cayetano Heredia. Eso sí, la meta final no es que vayan a Lima, sino que hagan un bien por su pueblo y retribuyan lo aprendido en su entorno.

¿Qué actividades realizan para recaudar fondos? 

Hemos hecho un concierto en el bulevar de Asia, mesas de juegos, obras de teatro en el Gran Teatro Nacional, y más actividades para recolectar cierta cantidad de dinero. El evento cumbre del año es el bazar navideño, que empezamos en las instalaciones de la Embajada de Chile, pero hoy lo llevamos a cabo en uno de los ambientes del Puericultorio Pérez Araníbar con más de 200 stands. El lugar antes era una pampa; sin embargo, al reparar este y otros ambientes, contribuimos y trabajamos con los niños en Lima. Nosotros tenemos un gasto corriente administrativo de todas las casas. Nuestro gasto fijo sale del bazar, los otros eventos son los que han apoyado en la construcción del hogar. Esa es nuestra forma de trabajo.

¿Cómo califica que ha sido la experiencia de AEA durante estos años?

En el Perú no hay este tipo de casas. Muchos chicos terminan el colegio y, generalmente, trabajan como empleados de algunas familias, pero no se trata de eso. Hay que darles a los jóvenes la oportunidad de elegir y construir un mejor futuro. Buscamos ampliar estos recintos juveniles y construir nuevas áreas. La necesidad de educación en el Perú es grande. El Estado hace lo que puede, pero a veces no es suficiente.

DATO

Aída bussalleu. Vicepresidente de AEA. Socia fundadora de la Asociación Emergencia Ayacucho (AEA) desde 1985. Ha sido presidenta de la institución durante dos periodos.

200 expositores participarán en el encuentro de fin de año de AEA.

24 de noviembre se inicia el bazar navideño en el Puericultorio Pérez Araníbar.

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