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Jeremías Gamboa: “Hoy escribo con serenidad y con tono mucho más maduro”

Jeremías Gamboa, escritor peruano. Presenta Cuba Stone, libro de crónicas sobre el histórico concierto de The Rolling Stones en La Habana. Autor comparte créditos con Javier Sinay y Joselo (Café Tacvba)

Jeremías Gamboa: “Hoy escribo con serenidad y con tono mucho más maduro”

Jeremías Gamboa: “Hoy escribo con serenidad y con tono mucho más maduro”

03 de Noviembre del 2016 - 07:24 » Textos: Carlos Narciso N. » Fotos: Yodashira Pérez

El periodista y escritor peruano Jeremías Gamboa, que hoy trabaja una novela de largo aliento, se dio una pausa hace unos meses para retomar la crónica y relatar la experiencia de cubrir el histórico y masivo concierto que ofreció The Rolling Stones en La Habana en marzo pasado.

En Cuba Stone (Tusquets, 2016), el narrador revive su niñez, recuerda su adolescencia, viaja en el pasado y lo compara con la isla de Fidel Castro, que desea progreso pero aún encuentra resistencia.

¿Cuál fue la experiencia que más te marcó en Cuba?

Lo que hizo Cuba fue conectarme con una zona de mi infancia, de cierta precariedad de la que nos hemos olvidado; fue un viaje bien hondo. Me ofrecieron ir y acepté de inmediato, me parecía irresistible. Siempre quise ir a Cuba antes de que caiga el régimen de Fidel, y esta era la oportunidad perfecta. Tuve mucha ansiedad... En un nivel más profundo, lo que ha hecho es devolverme a mi barrio, a San Luis.

¿Y qué impresión te dejaron los cubanos? 

De Cuba salí más bien con una sensación muy compleja de la visión de la isla. Yo había ido con prejuicios sobre el régimen, pero el pueblo cubano me sorprendió porque no lo sentía claramente en contra del régimen, pues reconocen que hay cosas que les gusta de la “Revolución” y cosas que anhelan no tener más; quieren cambios, quieren conectarse con el mundo, pero no saben en qué medida ni en qué forma. Sienten una enorme ansiedad. Salí con una visión más matizada. Lo que sienten los cubanos por Fidel es muy complejo, hay sentimientos muy encontrados... La gente es cultísima, es muy agradable y hay ambiente festivo; Cuba tiene carencias, pero también sabe celebrar.

Tras Contarlo todo, ¿hubo un antes y un después? 

Sí, porque pasas de escribir sin atención a escribir con atención. El primer libro de cuentos y la primera novela los escribí sin que nadie esperara nada de lo que yo pudiera hacer, lo cual es liberador; ahora sí hay expectativas de lectores, de críticos, de detractores, de editores, de agentes literarios y, en ese sentido, tienes que aprender a trabajar con esa presión. Yo creo que he cambiado. Contarlo todo fue para mí como la conquista de la propia novela, escribir algo que reúna las condiciones de una novela que enganche al lector, que seduzca... A la publicación de Contarlo todo se sucedió muy rápido el nacimiento de mi hijo, que me cambió la vida. Ahora escribo no solo con otra presión, sino también como padre de familia.

¿Qué te cambió como escritor el hecho de convertirte en padre?

Es muy temprano para decirlo. No lo sé. Siento que Contarlo todo es una escritura muy arrebatada, que se lanza sobre las cosas con mucha avidez; es más juvenil. Yo ya no tengo esa edad y siento que escribo con mayor serenidad. Estoy escribiendo algo que va a tener una extensión considerable, pero tiene otro tono, mucho más maduro.

¿Qué buscas generar en el lector cuando escribes? 

Yo lo que pienso es en mí. Cuando escribía Contarlo todo, ahora me doy cuenta, lo que yo quería era conquistar un territorio, y ese territorio era la novela; quería llenar páginas, tenía una enorme necesidad por contar. Ahora ya no tengo esa ansiedad, estoy más cerca del sentido, más cerca de contar, de vivir una experiencia con un personaje que tiene una actitud mucho más reflexiva de las cosas, más demorada, más serena, con más viaje interior. Tú tienes dos caminos: o piensas en los demás y te paralizas, o aprendes a escribir sin escuchar a los demás. Y lo otro -eso me permite volver a Cuba Stone-, es que si no hay una nueva novela, pues no hay. Hacer este reportaje, donde me he reconciliado con la crónica, me hace pensar en que, por último, hago periodismo. No tenga ninguna presión.

¿Cuánto te ha marcado Mario Vargas Llosa como escritor? 

Me ha marcado definitivamente y de mil formas. Él tuvo un gesto de generosidad que cambió muchas cosas en mi vida. El día que fallezca será como si se muriera mi tío más cercano. Enorme parte de mi vocación se debe a leerlo... Con El pez en el agua y sus novelas, su generosidad, su forma de prodigarte, de corregirte, de recomendarte cosas, es una experiencia que me ha marcado. Alguna vez voy a escribir esa historia. Yo me jugué cinco años para escribir Contarlo todo. Fue una puesta que resultó; resultó porque la terminé.

¿Por qué crees que Bob Dylan no necesitaba el Nobel? 

Porque él está por encima de cualquier premio. Dylan a mí me parece Picasso. Primero, no necesita un millón de dólares; segundo, no necesita que su obra sea conocida, cosa que sí han necesitado otros. Philip Roth sí lo necesitaba, le ha dedicado toda su vida a la novela. Ha escrito treinta novelas, de las cuales veinte serán estupendas y, de estas, ocho serán obras maestras. Pero a la vez, (Dylan) cómo no lo va a merecer. Tenía sentimientos encontrados.

DATO

Jeremías Gamboa, escritor. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Ha publicado el libro de cuentos Punto de fuga (2007) y la novela Contarlo todo (2013).

7 de la noche de hoy se presenta Cuba Stone en la Feria del Libro Ricardo Palma.

2014 gana el Premio Tigre Juan por su novela Contarlo todo.

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