| Lima - Ciudad

Accionistas de RBC siguen reclamando su dinero

"¡Pon el hombro, hermano, y te daré tu canal de televisión!". Esta fue la frase que empleó Ricardo Belmont Cassinelli hace 26 años para dirigirse a 110 mil peruanos, a quienes "les levantó la moral" para comprar acciones de una televisora.

Todos ellos invirtieron hasta lo último de sus ahorros soñando que un medio de comunicación podría convertirse en el negocio de sus vidas. Y lo habría sido si es que el "Hermanón", aquel que paradójicamente regalaba a diario "pastillitas para la moral", no los hubiera embarcado en una aventura que ellos consideran hoy una estafa. Así nació RBC, "El Canal del Pueblo", con un gigantesco escándalo, que alcanzó tan altos decibeles como los que logró el caso que protagonizó Carlos Manrique con miles de "claeístas".

Aquellos que se sienten estafados y que hoy bordean los 50 y 60 años, han seguido su lucha por casi tres décadas con la esperanza de que, algún día, aquellas acciones que compraron sean devueltas para el beneficio de sus familias.

Sin embargo, a quien no le alcanzó tiempo para seguir luchando y esperando que se haga justicia fue a doña Laura Rosa Cruz Huertas, quien por años presidió la Agrupación de Accionistas y Socios de Red Bicolor de Comunicaciones-RBC, y que lamentablemente falleció en mayo último víctima de una penosa enfermedad, según informó su hermano Carlos Cruz.

Los familiares de la señora Laura Rosa aseguran que el deterioro de su salud se debió, en parte, a la tristeza que le causó haber confiado en Belmont Cassinelli, a quien acusan de haberles cerrado la puerta de RBC en las narices.

La Agrupación de Accionistas de RBC reúne a casi 56 mil accionistas, pues el resto, al igual que Laura Rosa, fallecieron o se cansaron de luchar por su derecho y decidieron olvidar la causa.

Actualmente, el grupo de accionistas perjudicados está llevando a cabo un proceso judicial para lograr una indemnización por daños y perjuicios derivada del delito de enriquecimiento sin causa. Ellos se reúnen todos los lunes en un local del Jr. Chancay, en el Centro de Lima. Bajo el lema "Solos no somos nadie, unidos seremos fuertes", pretenden captar cada vez a más personas que se consideren estafadas por Belmont Cassinelli. Y hasta una cuenta en Facebook se han creado (Agrupación de Accionistas y Socios de RBC).

LA HISTORIA. ¿Pero cómo el "Hermanón" -como llaman a Belmont-, aquel del rostro amable, pose reflexiva y voz pontifical, había logrado hacer suyas todas las acciones?

Todo comenzó en 1986. Belmont hizo una convocatoria pública invitando a los ciudadanos de buena fe a unirse a él para lograr reunir $3 millones y comprar un canal de televisión que sería "El Canal del Pueblo", pero que con los años se convirtió en "El Canal de Belmont".

Fue así que logró reunir $2 millones provenientes del dinero de los 110 mil accionistas, quienes, entusiasmados, aportaron un dólar por cada acción que compraron en el Banco de Crédito. A cambio, recibieron comprobantes que indicaban el número de acciones que habían adquirido.

Por su parte, el "Hermanón" y su familia invirtieron $30 mil, pero ello no era suficiente para lograr los $3 millones y obtener el ansiado canal. Fue entonces que empezó la primera "criollada" de Belmont. Decidió poner en valorización los bienes "no dinerarios" de él y su familia. Fue así que máquinas viejas, sillas, muebles y escritorios vetustos fueron valorizados en 610 mil dólares. Con ese capital, Belmont y su familia lograron obtener el 25% de las acciones, convirtiéndose en socios mayoritarios.

El golpe de gracia para los accionistas minoritarios habría llegado justo en la época del desplome económico durante el primer gobierno aprista.

Este suceso habría sido muy bien utilizado por Belmont, quien argumentó que debido a la crisis inflacionaria de aquella época las acciones habían perdido su valor y de 1 dólar habían pasado a costar 0.000001 nuevos soles.

Es decir, que los $2 millones que los accionistas minoritarios habían invertido, pasaban a valer la irrisoria suma de S/.2.

De nada les valieron los certificados de accionariado que se les entregó al momento de aportar los ahorros de su vida al "Canal del Pueblo". Su dinero, aparentemente, se habría perdido.

Ese también fue el caso de Carlos Gutiérrez, a quien su padre, Gastón Gutiérrez Vílchez, le regaló cien acciones cuando aún era un joven universitario. Él estudiaba Ciencias de la Comunicación y su padre pensó en su futuro.

"Para mí, ganar cien dólares no es difícil, pero hay tanta gente que de verdad no tiene y ha invertido mucho más. Me da pena por mi papá, por la cantidad de gente que perdió sus acciones. Siento una frustración, pues Belmont se ha aprovechado de toda la gente que de buena gana quiso invertir y tener algo para su futuro", lamentó.