Exigen justicia
En medio de profundas escenas de dolor y en medio de la conmoción de sus familiares, los restos mortales de la pequeña Rosa Cristina, quien murió tras ser atropellada aparatosamente por una custer de la ruta 8, fueron velados en su vivienda, Mz. B Lt.5, en el sector de Rudaccasa, en el distrito de Carmen Alto, donde sus seres queridos pidieron justicia.
En medio de un clima de indignación, las palabras de justicia y las lágrimas de dolor no fueron suficientes para que la engreída de la familia Barrientos vuelva a llenar la casa con sus travesuras y su alegría infantil.
Amigos del colegio Mari Carmen Salas y del barrio despidieron a la pequeña Rosa Cristina de tan sólo 8 años, quien murió camino al Hospital Regional de Ayacucho (HRA), por la negligencia de un chofer que no previó las consecuencias de sus actos, al conducir el vehículo a toda velocidad.
"En su colegio había una actividad deportiva y estaban los tres juntos. Rosa pasaba una linda tarde junto a su papá y mamá, como siempre.
Ya estaban listos para regresar a casa pero pasa el accidente.
Una trágica llamada que nos rompió el corazón nos dio cuenta del hecho", dijo uno de sus familiares.
En una emotiva ceremonia fúnebre recordaron a Rosa Cristina como una niña alegre, inteligente, cariñosa y buena. Estaba cursando el 5to de primaria en el centro educativo Mari Carmen Salas N° 38022, ubicado en la cuadra 2 de la avenida Mariscal Cáceres, en el distrito de Carmen Alto, donde ocurrió el trágico suceso.
