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Renato Sandoval

Renato Sandoval

A caballo regalado...

A aquellos que reaccionan con eficiencia, mis sinceras felicitaciones. Son pocos, pero son.

23 de Marzo del 2017 - 09:30 Renato Sandoval

Miles de ciudadanos están tan cansados de sacar agua sucia de sus casas e ingeniándoselas para ver qué comer hoy, que poco queda para pensar en las autoridades, si actuaron mal o no. Pero, hay que hacerlo. Me temo que, con tanta gente ávida de ayuda, muchos de los políticos -o aspirantes a serlo- están pescando a río revuelto. Y lo peor es que eso le gusta a la gente.

La catástrofe no solo trae hambruna y desesperanza, sino también muchos vivos queriendo manifestarse como buenos ciudadanos. Muchos lobos con piel de cordero se aprovechan de la situación. Hay que distinguir bien entre quién ayuda desinteresadamente y quien calcula su apoyo con miras a un futuro político.

Muchas autoridades están haciendo su papel, lo que les corresponde por ley. Velar por la población es parte de su trabajo. A aquellos que reaccionan con eficiencia, mis sinceras felicitaciones. Son pocos, pero son. Pero, a los otros sinvergüenzas que con el dinero de la población hacen propaganda y se venden como que están ayudando, mi repudiable sentir.

A diferencia de una campaña electoral, en la que los candidatos compran votos regalando arroz, menestra y aceite, la ayuda humanitaria de hoy también puede vestirse como tal. La diferencia es que los primeros lo hacen con la suya -o la de sus aportantes-, mientras que los segundos, con la nuestra (el dinero del gobierno por la emergencia sale del bolsillo de todos).

Por eso es preciso detectar a quienes hacen campaña política o ayudan con el único interés de cumplir su labor como autoridad; así como aquellos valerosos ciudadanos que meten la mano a su cartera para reducir el dolor que puede causarle a una familia el haber perdido todo y quedarse en la calle.

Aquí no reza el proverbio que “a caballo regalado no se le mira el diente”, sino a quien regala el equino. Eso sí, no quiero ser mezquino con aquellos políticos que valiéndose de su poder de convocatoria logran apoyar a los más necesitados. A ellos, sin duda, que se les recuerde como tal. Pero, por ejemplo, a quienes se aprovechan del estado de emergencia, mi eterna condena y entierro.

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