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Ahora ya sabemos cómo pudo evitarse

Me preguntaron qué fue lo que más me impactó del desborde del río Piura, y la verdad es que la naturaleza ya no me sorprende.

04 de Abril del 2017 - 07:01 Rolando Rodrich

Me preguntaron qué fue lo que más me impactó del desborde del río Piura, y la verdad es que la naturaleza ya no me sorprende. Más bien, lo que me ha impactado es nuestra negligencia, indolencia y terquedad. Todos lo sabíamos, pero esperábamos que, en un golpe de suerte, no nos toque. ¿Por qué creen que la principal inversión de prevención fue limpiar el cauce del río? Pero, o no lo hicieron bien, o no fue suficiente. 

Para ampliar el cauce, el gobierno de Humala y su ministro Benites hicieron 80 contratos con una empresa llamada Viviana EIRL, con sede en Sullana, que nadie conoce entre el gremio de construcción. Pero así como sorprenden los vivos, también sorprenden los tontos. Unos que venden urbanizaciones sobre cuencas ciegas y sin un plan de evacuación de aguas pluviales o vulnerables al lado del río. En la mayoría de los casos, la vulnerabilidad estuvo advertida. Y los que compran sin siquiera conocer la historia del lugar donde invertirán parte importante de su patrimonio, y que hoy se ha devaluado enormemente. 

De 750 dólares por m2 en una urbanización al lado del río a otra igual con todos los servicios pero no vulnerable, que no supera los 200 dólares el m2. Ahora hay gente que dice que no hay que llorar sobre leche derramada, pero es porque le conviene el borrón y cuenta nueva. Pudo evitarse tamaño desastre pero, claro, como cuando el barco ya se hundió todos saben cómo se habría salvado. Suena desagradable hacerlo, pero es inevitable. No logro entender cómo es que la gente estaba en sus casas cuando el río se desbordó. Hubo suficiente tiempo para que los que vigilan el río emitieran alertas y recorrieran con sirenas y los parlantes de las radios de cada caserío. 

La crecida se venía monitoreando desde el día anterior. Excepto este manejo de emergencia, y a diferencia de los casos de 1972, 1983 y 1998, que he vivido, la reacción ante el desastre ha sido buena. Siempre podremos decir que pudo ser mejor, pero el gobierno central ha reaccionado con prontitud, mucho mejor que en los FEN precedentes, y el gobierno regional lo ha hecho con un liderazgo eficiente pese a lo caótico de estas emergencias. Y al gobierno local lo estamos esperando, recién lo veremos ahora que hay que limpiar la casa. 

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