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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Almagro y el desnaturalizado gobierno venezolano

Luis Almagro, secretario general de la OEA, marcó la cancha desde el arranque de su gestión iniciada en mayo de 2015 al frente del foro político más antiguo del planeta, poniéndole la puntería a la situación en Venezuela

18 de Marzo del 2017 - 10:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Luis Almagro, secretario general de la OEA, marcó la cancha desde el arranque de su gestión iniciada en mayo de 2015 al frente del foro político más antiguo del planeta, poniéndole la puntería a la situación en Venezuela. A su informe del mes de mayo del año pasado sobre la caótica realidad de la gobernabilidad en ese país, el excanciller uruguayo investido de su representación hemisférica acaba de formular un llamado por otro más extenso dirigido al Consejo Permanente de la OEA, para que en un lapso de 30 días se produzcan elecciones generales, los presos políticos retenidos en las cárceles del país sean liberados y que haya elecciones para contar con un nuevo Tribunal Supremo Constitucional que, controlado totalmente por el régimen chavista, se ha dedicado a bajarle la llanta a la oposición que tiene mayoría en la Asamblea Nacional, declarando nulas todas sus aprobaciones. 

Para Almagro, si nada de lo que pide la OEA se cumple, entonces, el Consejo Permanente deberá convocar a una Asamblea General extraordinaria -máximo órgano de la OEA integrado por los 34 cancilleres- con el propósito de iniciar un proceso para suspender al “…desnaturalizado gobierno venezolano…” como bien refiere, y que para concretarlo, se requerirá de 2/3 de los 34 Estados miembros.

Almagro fundamenta su pedido en los artículos 20° y 21° de la Carta Democrática Interamericana, que estipula que, si fracasan las gestiones diplomáticas -lo que ha sucedido- o ante un caso de urgencia, la Asamblea General constata que efectivamente se ha producido “la ruptura del orden democrático” en Venezuela y que “las gestiones diplomáticas han sido infructuosas”, puede suspenderla de la OEA. De aprobarse, Venezuela, cuyo presidente acaba de calificar al secretario general de la OEA de “traidorcillo, inepto y basura”, sería de inmediato, suspendida del foro, y el Perú, consecuente con su política exterior hacia este país, debería votar en ese sentido.

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