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Arabia Saudita: Top y minifalda vetados

​Ayer se hizo viral el video que da cuenta de una espontánea pasarela en top y minifalda de una mujer joven en la histórica ciudad de Ushayqir, en Arabia Saudita

19 de Julio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Ayer se hizo viral el video que da cuenta de una espontánea pasarela en top y minifalda de una mujer joven en la histórica ciudad de Ushayqir, en Arabia Saudita. Las noticias que han llegado hasta Occidente advierten que la jovencita ha sido inmediatamente detenida apenas conocido el video e identificada, y seguramente será castigada bajo las reglas del sistema marcial que impera sobre todo para las mujeres en uno de los países islámicos más fundamentalistas del Medio Oriente. No es la primera vez que el aparato coactivo de la autoridad saudí conocida como policía religiosa arremete contra quienes alteren las estrictas normas de convivencia en este país, que están determinadas fuertemente por el tema religioso, como sucedió con el bloguero Raif Badawi, que recibió cincuenta latigazos de los mil de una sentencia que le fue impuesta por insultar -se dijo- al islam. No quisiera ni imaginar el tamaño del castigo que podría recibir la mujer, que solamente quería, muy en el fondo de ella, expresar su natural conducta femenina, como la tienen las demás mujeres del planeta. Con la fortuna de tener tres hijas, me desvivo como todos los chancleteros del país para que crezcan expresando su estado de naturaleza. Ese es un derecho intrínseco fundamental desarrollado por la doctrina de los derechos humanos en muchos países. Un acto prohibitivo como impedir que usen top o minifalda, o no dejar que se pinten los labios, es un atropello intolerable y produce un impacto profundo en el ser humano que yace en un estado de frustración por el atentado al carácter volitivo de su naturaleza humana. La religión jamás puede ser incompatible ni contrastar con la conducta humana. Al contrario, van de la mano creando una extraordinaria armonía. Los esfuerzos del sucesor de la corona, el príncipe Mohammed bin Salman, de 31 años, por flexibilizar patrones tradicionales son loables, pero este es un asunto de fondo y estructural complejo para ser superado en lo inmediato. 

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