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Iván Slocovich

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Así no

​Tienen razón el expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia para reclamar por la poco feliz “diligencia” realizada por los fiscales adjuntos de casos de lavado de activos en el colegio de sus hijas, pues a la expareja palaciega se le podrá reclamar muchas cosas y exigir que se les investigue por las dudas que existen sobre ellos, pero en ningún caso sus niñas, que nada tienen que ver en el asunto, pueden verse afectadas por la situación legal de sus padres.

05 de Julio del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Tienen razón el expresidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia para reclamar por la poco feliz “diligencia” realizada por los fiscales adjuntos de casos de lavado de activos en el colegio de sus hijas, pues a la expareja palaciega se le podrá reclamar muchas cosas y exigir que se les investigue por las dudas que existen sobre ellos, pero en ningún caso sus niñas, que nada tienen que ver en el asunto, pueden verse afectadas por la situación legal de sus padres.

Desde el fin de semana se hizo público que las hijas del exmandatario se encontraban fuera del país en compañía de su abuela, la madre de Nadine Heredia, Antonia Alarcón, quien también es investigada por el Ministerio Público. Eso llevó a que el lunes último, los fiscales Alexander Taboada y Trilce Cruz acudieran a hacer una “diligencia” al colegio Hiram Bingham, en Surco, algo que, como es obvio, generó el malestar de Humala y de su esposa.

Queda claro que el expresidente Humala y su esposa tienen mucho que aclarar acerca de su economía familiar, luego de ser acusados de recibir aportes millonarios para las campañas electorales en las que participaron, aparte de los contratos laborales presuntamente ficticios de la ex primera dama. Sin embargo, ir al colegio de las menores me parece un exceso que ojalá el fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, sepa corregir y sancionar si es necesario.

Aparte del evidente daño emocional que se hace a las menores, que se encuentran fuera del país siguiendo todos los procedimientos legales, esta cuestionable diligencia, que incluso ha sido criticada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, echa sombras sobre la investigación a la pareja y da pie, incluso, a que los investigados insistan con su versión de que son objeto de “persecución” por parte del Ministerio Público.

Está bien que los fiscales y los jueces sean rigurosos y, más aún, cuando existen evidencias de presuntos delitos -como es en el caso de la expareja presidencial-, pero los excesos, y más cuando se cometen contra menores que nada tienen que ver con la delicada situación legal de sus padres, tienen que ser cuestionados con toda la energía posible. Afectando a niños y niñas no se combate una conducta al margen de la ley. Así no.

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