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Autogolpe y las reacciones

​Las reflexiones, comentarios y cuestionamientos sobre lo sucedido hace 25 años, cuando el hoy expresidente Alberto Fujimori disolvió el Congreso y rompió el orden democrático, han generado inevitablemente disputas y tensiones en un país que se repone de los desastres naturales y lo que menos quiere es polarizaciones.

06 de Abril del 2017 - 07:30 Editorial

Las reflexiones, comentarios y cuestionamientos sobre lo sucedido hace 25 años, cuando el hoy expresidente Alberto Fujimori disolvió el Congreso y rompió el orden democrático, han generado inevitablemente disputas y tensiones en un país que se repone de los desastres naturales y lo que menos quiere es polarizaciones.

Las palabras de Fujimori, autocalificándose como el arquitecto de la democracia moderna en el Perú y enfatizando que el 5 de abril de 1992 no se mató a la democracia sino que se la salvó, han producido reacciones desde todas las tiendas políticas.

Sus defensores a ultranza, como la excongresista Martha Chávez, manifestaron que era necesario romper el orden constitucional para salvar el país, ya que en esos años no había democracia. Sin embargo, los fujimoristas de los nuevos tiempos pusieron en tela de juicio lo ocurrido hace 25 años. El congresista Luis Galarreta afirmó que fue “absolutamente negativo y no puede volver a suceder; el fujimorismo que lidera Keiko Fujimori no celebra”. Su colega Daniel Salaverry agregó: “Fue un autogolpe y digámoslo con todas sus letras”.

Esto confirma que existe una obligación casi moral de la bancada de Fuerza Popular de desmarcarse de lo peor del gobierno de Alberto Fujimori, de esas acciones arbitrarias, llenas de desprecio por las normas democráticas. Los discursos de los congresistas son principistas.

Esperamos que los legisladores fujimoristas sean coherentes con sus palabras y aborden los grandes problemas del país con rigor, pero sin atisbos de totalitarismo y afán de control que nos recuerden tiempos pasados.

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