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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Brasil y la crisis moral de su clase política

​Cayó la gota que derramó el vaso en la clase política brasileña. La moral nacional carioca está en profunda crisis. La corrupción como lacra transversal en todo el país y en todos los niveles de la administración pública se viene mostrando en incontables casos, poniendo a Brasil en un contexto de complejidades y perplejidades muy graves.

19 de Mayo del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Cayó la gota que derramó el vaso en la clase política brasileña. La moral nacional carioca está en profunda crisis. La corrupción como lacra transversal en todo el país y en todos los niveles de la administración pública se viene mostrando en incontables casos, poniendo a Brasil en un contexto de complejidades y perplejidades muy graves. La moral política ha sido dañada ostensiblemente y eso, en lo inmediato, no muestra una luz al final del túnel. Dos presidentes en los últimos 9 meses se han visto seriamente comprometidos en escándalos que jaquean la gobernabilidad. Luego de la desgracia de la expresidenta Dilma Rousseff, quien fuera defenestrada del cargo y reemplazada por su vicepresidente -tildado de traidor suyo- Michel Temer -actualmente en el poder-, la paradoja de la política estaría llevando al abismo también al inusitado mandatario de comprobarse que el audio en que se le escucha en un claro contertulio de bajas aquiescencias sobre coimas y sobornos, a los que con lenguaje articulado, pero ilícito, estaba consintiendo, según ha sido revelado. Ello lo coloca en una situación completamente vulnerable para el alto cargo que ejerce y, lo más trágico, representa la amenaza del inicio de un proceso que lo lleve a un juicio político como a su predecesora. Además de las protestas en las calles, una voz autorizada en la política brasileña como la de Fernando Henrique Cardoso no se ha quedado callada para advertirle que, de hallarse responsable, deberá pensar seriamente en una “…salida positiva…” para el país que no sería otra cosa que su renuncia antes de que sea sometido al referido juicio político. Todo Brasil está en shock con esta escandalosa revelación. Es probable que el expresidente Lula da Silva quiera sacarle provecho a la coyuntura valiéndose de la técnica de la victimización política, donde los mártires por supuesto serán la expresidenta y él. Esa es la penosa realidad del gigante sudamericano.

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