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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Brexit: en el Reino Unido lo están pensando dos veces

​La renuncia del entonces primer ministro, David Cameron, se dio para facilitar el proceso de la salida del Reino Unido de la Unión Europea después de que el líder conservador defendiera hasta el final que la isla continente debía mantenerse en el bloque.

04 de Noviembre del 2016 - 06:33 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

La renuncia del entonces primer ministro, David Cameron, se dio para facilitar el proceso de la salida del Reino Unido de la Unión Europea después de que el líder conservador defendiera hasta el final que la isla continente debía mantenerse en el bloque. Al vencer el SÍ (51.9%) al NO (48.1%), entonces, Cameron tuvo que dar un paso al costado, que en buena cuenta, lo liquidó políticamente. Su sucesora, Theresa May, por supuesto también conservadora, al comienzo prometió llevar adelante la referida desvinculación, pero conforme pasaron los días, fue mostrando algunos giros. Así, pues, May llegó a decir que habría un largo calendario que cumplir y que ella no iba a alterarlo.

Por aquellos días, nadie discutía que la salida del RU era una tarea enteramente del gobierno; sin embargo, ahora el Tribunal Superior acaba de decidir que toda la acción del Ejecutivo quedará subordinada a la voluntad del propio Parlamento del RU, de manera que la activación del artículo 50° del Tratado de Lisboa, que dispone y regula la referida salida de la Unión, dependerá enteramente del Parlamento. Me late que los políticos anglosajones han analizado las ventajas y desventajas del Brexit y estarían concluyendo que, por supuesto, no les conviene. Recordemos que en el referéndum del pasado 23 de junio, Escocia, Irlanda del Norte e Inglaterra votaron por el NO y solamente Gales, con parte de Inglaterra, optaron por el SÍ.

Las “pugnas” jurídicas para determinar quién decidirá la eventual salida y si tiene asidero constitucional llevar adelante la aplicación del referido artículo 50°, aun cuando el RU no cuenta con una Constitución escrita, es un problema que está beneficiando a los que se resisten al Brexit. Siendo un asunto delicado, porque debe primar la voluntad popular, sigo creyendo que la salida del RU de la UE no es lo mejor para ese país que no estando unido geopolíticamente al continente, sí mantiene una estrechísima vinculación histórico-cultural.