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BUEN MOMENTO PARA LA PAZ EN COLOMBIA

No cabe duda de que el anuncio de ayer del Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN), la segunda guerrilla en ese país -después de las FARC- y que viene negociando con el gobierno de Juan Manuel Santos un acuerdo de paz definitivo, de proceder al cese de las hostilidades a partir del 1 de octubre próximo, es auspicioso para lograr el ansiado clima de paz permanente que reclama con desesperación la sociedad colombiana, luego de vivir casi 55 años de violencia estructural con el ominoso saldo de más de 220,000 muertos.

05 de Septiembre del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

No cabe duda de que el anuncio de ayer del Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN), la segunda guerrilla en ese país -después de las FARC- y que viene negociando con el gobierno de Juan Manuel Santos un acuerdo de paz definitivo, de proceder al cese de las hostilidades a partir del 1 de octubre próximo, es auspicioso para lograr el ansiado clima de paz permanente que reclama con desesperación la sociedad colombiana, luego de vivir casi 55 años de violencia estructural con el ominoso saldo de más de 220,000 muertos. 

Las negociaciones que llevan adelante el gobierno de Santos y el ELN han contado con la plataforma y la experiencia que dejaron los diálogos de casi cinco años con las FARC, por lo que resulta más holgado para el propio presidente y su gente llevar adelante dichas conversaciones. Es verdad que el acuerdo bilateral no es definitivo, pero lo relevante es la capacidad de las partes para ir llegando a acuerdos sucesivos. Es muy probable que el panorama de las negociaciones sea cada vez mejor y de ser así, entonces, la oportunidad para seguir allanando la pacificación será también mejor. El contexto es inmejorable para el pueblo de Colombia, el cual estuvo cerca de quedarse atrapado y en medio de una guerra por la incapacidad de los gobiernos del pasado para abordar eficazmente el asunto y lograr la paz. En ese clímax llegará mañana el papa Francisco a este país caribeño y es muy probable que su discurso esté comprensiblemente focalizado en conseguir la paz total y permanente. Suma en este deseo nacional el hecho mismo de que las ex FARC hayan iniciado su camino firme hacia la civilidad por medio de la legalidad, denominándose en esta nueva etapa de su historia Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Aunque a algunos no les guste que conserven la denominación “revolucionaria”, deberán ser tolerantes en aceptarla. Es parte de la negociación con cesión para conseguir la paz definitiva, pues lo relevante no será la nueva forma de cómo serán conocidos en el país, sino de que hayan renunciado para siempre a las armas, que es lo que también se espera del ELN.

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