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Choque de poderes

​Un nuevo combo en el Congreso de la República podría dejar a dos ministros sin cargos. Se trata de Alfredo Thorne y Carlos Basombrío, quienes se sumarían a la lista de altos funcionarios presionados por la oposición del Legislativo para dejar sus puestos de confianza. Por eso cabe preguntar si en realidad se hace política por el bienestar del país o de un grupo en particular.

21 de Junio del 2017 - 07:30 Editorial

Un nuevo combo en el Congreso de la República podría dejar a dos ministros sin cargos. Se trata de Alfredo Thorne y Carlos Basombrío, quienes se sumarían a la lista de altos funcionarios presionados por la oposición del Legislativo para dejar sus puestos de confianza. Por eso cabe preguntar si en realidad se hace política por el bienestar del país o de un grupo en particular.

Hoy en esa plazuela en que se ha convertido el Parlamento puede haber corte de rabo y oreja, pero no necesariamente obtendrán las palmas de las tribunas por un sencillo motivo: la mayoría de los ciudadanos no come política, y menos la digiere. Por lo tanto, es claro que la representación política de una mayoría no tiene en agenda la problemática de la gente.

En este aspecto, Alfredo Thorne lanzó su pedido de cuestión de confianza al Parlamento para seguir en el cargo y puso en bandeja su puesto luego de un desafortunado diálogo grabado con el contralor Edgar Alarcón. Sobre este punto, si bien ha sido el propio ministro quien se puso la soga al cuello, también hemos visto en la oposición una oportunidad más para seguir tumbando alfiles como palitroques.

En el segundo caso, Fuerza Popular, la gran mayoría de oposición en el Congreso, puede volver a la carga contra un ministro al que, lejos de un escándalo político, se le cuestiona porque persisten los actos delictivos, así como por permitir marchas de grupos de fachada de Sendero Luminoso como el Movadef. La interpelación a Basombrío puede saber a nada si es que antes se consigue la cabeza de Thorne.

Creemos que entrampados entre el choque de poderes no podremos avanzar en lo que en realidad requiere la gente. Por eso, si el Ejecutivo y el Legislativo siguen en ese afán de jugar a poner y sacar piezas en el ajedrez político, en vez de darle prioridad a enfocarse en el bienestar de la población, en las calles habrá un descontento que acabará por bajarle el dedo a ambos.

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