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​La elección de Walter Gutiérrez como defensor del Pueblo es una prueba rotunda de dos tendencias importantes en el nuevo Congreso.

08 de Septiembre del 2016 - 04:32 Martín Santivañez

La elección de Walter Gutiérrez como defensor del Pueblo es una prueba rotunda de dos tendencias importantes en el nuevo Congreso. En primer lugar, el voto de FP es monolítico. Los 73 congresistas votaron por Gutiérrez. Un partido unido es un partido con poder y estrategia. Un partido que actúa como la llave del consenso es un partido que gira hacia el centro del espectro político y dota de gobernanza al Estado. Solo lo que está unido es capaz de producir una política de calidad.

Esto contrasta con la división que se presenta en el partido de gobierno y en las izquierdas. Los ppkausas no son un partido unido, son un frente de intereses con agendas dispersas. En estos dos bloques conviven los actores del lobby gay, los empresarios, los políticos que fueron antes de otros partidos y los filochavistas del FA expertos en el arte de la purga sin autocrítica. El Congreso gana prestigio cuando un nombramiento tan importante como el de la Defensoría se lleva a cabo en función de un amplio consenso multipartidista. Gutiérrez, el elegido, recibe un premio doble: medalla a la constancia y trofeo de la legitimidad.

La segunda tendencia que se consolida en el Parlamento es la que transforma un ente desprestigiado y lento en una agencia de alto impacto con velocidad de crucero. Es posible que el Congreso actúe más rápido, más fuerte y mejor que el propio Ejecutivo. Una mayoría estable que persigue objetivos concretos contrasta con la debilidad de los cuadros del Gobierno. Una mayoría consolidada puede impulsar un consenso multipartidista para sentar las bases de cualquier reforma importante que requiera el Perú.

Martín Santivañez

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