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Consuelo de tontos

Hace poco se confirmó que los cupos para Sudamérica a partir del Mundial de Qatar 2022 serán seis, por lo que a muchos peruanos se les dibujó la sonrisa en el rostro

14 de Mayo del 2017 - 07:21 Juan Carlos Gambirazio

Hace poco se confirmó que los cupos para Sudamérica a partir del Mundial de Qatar 2022 serán seis, por lo que a muchos peruanos se les dibujó la sonrisa en el rostro. Es comprensible, en más de uno de los procesos clasificatorios de los últimos años, Perú se terminó quedando por poco, asentando un sinsabor casi crónico en el paladar nacional. Es entendible, sí, que un país ansioso por meterse al torneo -que durante más de treinta años le fue negado- se regocije con la certeza de que las posibilidades de lograrlo se tornarán algo menos complicadas. Lo que no es normal es que la mirada sea tan limitada.

¿No es acaso una oda a la mediocridad celebrar el hecho de que nuestro pobre nivel pueda verse recompensado? Es como si se instaurara el reconocimiento al que queda último, una suerte de premio consuelo. Es verdad que el sustento de esta decisión radica más bien en el hecho de considerar a nuestro continente uno de los que con mayor nivel de competencia cuenta. Eso es un honor a nivel continente, no país.

Pero bueno, apartémonos de esta postura que podría interpretarse como pesimista y apuntemos a una realidad inapelable. La gente se ilusiona por nada, miramos la tabla, los cupos, pero no los resultados, le damos la espalda a la verdad, ignoramos la realidad con descaro. No es un cupo extra el que nos llevará al Mundial, no es una selección con pundonor la que nos meterá a la competición, sino nuestro fútbol, lo que en realidad somos.

¿Y qué es lo que somos? Una vergüenza. Alejémonos de la selección y su funcionamiento aceptable, de los peruanos en el exterior y sus proezas y situémonos en nuestro fútbol, miremos nuestra casa. Vivimos en una realidad paralela a la del mundo. Nuestro campeonato es parejo, pero cuando un equipo nos representa la diferencia es brutal, terrible. Somos la plaza segura tanto en la Libertadores como en la Sudamericana. De momento, Alianza Lima es el único equipo que podría seguir en carrera en función a lo que pueda lograr ante Independiente en Lima; por lo demás, todo es bochorno.

Juan Aurich, Sport Huancayo, Sporting Cristal, Universitario, Melgar, todos, absolutamente todos han protagonizado participaciones no para el olvido, sino para el lamento. Nuestros clubes son una lágrima a nivel internacional y ese es nuestro fútbol, nuestra verdad, la misma que parece que nos esforzáramos por camuflar de nosotros mismos.

Nuestro nivel no se va reflejar en lo que Paolo Guerrero o Raúl Ruidíaz hagan fuera del país, tampoco en el puesto que el peculiar ranking de la FIFA nos otorgue, nuestro nivel está aquí, fecha a fecha, en ese engaño constante del campeonato más duro, de los equipos más parejos. Aunque es verdad, todos comparten una mediocridad unánime.

La alegría por el cupo extra no se erradicará hasta que nos demos de cara, una vez más, con una realidad incuestionable, la nuestra, la del fútbol que no crece.

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