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Roberto Abusada

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Crecimiento y bienestar

​El crecimiento económico ha demostrado ser el arma más potente para derrotar la pobreza.

30 de Noviembre del 2016 - 06:56 Roberto Abusada

El crecimiento económico ha demostrado ser el arma más potente para derrotar la pobreza. Lo han probado todos los países que lograron alcanzar un alto grado de progreso económico afianzando a la vez la convivencia pacífica entre sus habitantes. En el Perú, la experiencia es particularmente dramática: en los diez años entre el 2004 y el 2013 la economía creció a una tasa promedio de 6.4% por año, haciendo que la pobreza se reduzca a menos de la mitad. Sin embargo, en los años 2014 y 2015 el ritmo vertiginoso de disminución en la tasa de pobreza se frenó.

El año pasado el índice de pobreza se estancó casi por completo. En efecto, el crecimiento económico de 3.3% que alcanzó la economía peruana en el 2015 fue acompañado por la caída en un solo punto porcentual en la tasa de pobreza, y ello gracias principalmente al impacto de los programas sociales. Así, mientras que en los años de alto crecimiento económico la pobreza disminuía entre 4 y 6 puntos porcentuales por año, para el 2015 la contribución del crecimiento a la disminución de la pobreza fue insignificante.

Para el 2015, la economía peruana había perdido sus dos motores de crecimiento: la inversión privada y las exportaciones. Este año las exportaciones presentarán un desarrollo positivo gracias a la entrada en producción de dos grandes operaciones mineras, pero la inversión privada cumplirá 33 meses de caída continua, a pesar del notable aumento en la confianza empresarial que ocasionó el término del régimen del presidente Humala. En conclusión, podemos afirmar sin duda alguna que solo la reactivación de la inversión privada puede encender en el crecimiento y la continuación del proceso de disminución de la pobreza. Tasas de crecimiento del orden del 3.5% solo sirven para mantener el actual nivel de pobreza. He allí el reto que enfrenta el actual gobierno.

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