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¿CUÁL ES EL ESTADO DE LA RELACIÓN CON VENEZUELA?

Luego del insulto de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, al presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, llamándolo “cobarde”, nuestra reacción fue convocar al embajador venezolano en Lima, Diego Alfredo Molero Bellavia, para entregarle una nota de protesta.

12 de Marzo del 2017 - 07:38 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Luego del insulto de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, al presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, llamándolo “cobarde”, nuestra reacción fue convocar al embajador venezolano en Lima, Diego Alfredo Molero Bellavia, para entregarle una nota de protesta. Por dicha nota, “como muestra de rechazo a tal situación, el Gobierno peruano ha llamado en consulta al embajador del Perú en la República Bolivariana de Venezuela”. Aunque la nota de protesta, según el comunicado de Torre Tagle del 6 de marzo último, no pide a Caracas la rectificación y la expresión de las disculpas públicas correspondientes -lo que debió hacerlo en el tamaño de una exigencia-, queda claro que si el gobierno de Nicolás Maduro no lo hace, entonces el embajador peruano en ese país, Mario López Chávarry, no podrá volver a su puesto bajo ningún concepto. El nivel de satisfacción peruana esperado está dado por las disculpas del régimen venezolano y si el gobierno chavista, como suponemos, no tiene ninguna intención de hacerlo, lo que seguirá a la relación bilateral será que el Perú deba retirar a su embajador en Venezuela. Las relaciones diplomáticas no se suspenden ni mucho menos se rompen; sin embargo, sucederá que el nivel diplomático de la vinculación entre los dos países disminuirá a solamente contar como jefe de Misión a un Encargado de Negocios.

La situación es lamentable, pero el Gobierno del Perú está llamado a mantener incólume la dignidad nacional que ha sido ultrajada con el insulto al único peruano que personifica a la Nación: el presidente Kuczynski. Es verdad que el tiempo podría, más adelante, aliviar las asperezas, pero lo es también que la reparación al pueblo peruano será indispensable para que retorne todo a la normalidad. La dignidad nacional, que debe estar muy presente en la relación entre Estados, es por definición innegociable, de allí que será Caracas y no Lima, a quien corresponda dar el paso.

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