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Cuidado con los excesos en las interpelaciones

Si algo ha concentrado gran atención en la esfera política últimamente, ha sido el conjunto de reiterados anuncios de interpelaciones a los ministros de Estado por diferentes motivos

04 de Junio del 2017 - 07:14 Editorial

Si algo ha concentrado gran atención en la esfera política últimamente, ha sido el conjunto de reiterados anuncios de interpelaciones a los ministros de Estado por diferentes motivos. Si bien es cierto que es un derecho válido del Congreso hacer cuestionamientos a los representantes del Ejecutivo, comienza a parecer más bien una estrategia política que no se condice con el verdadero sentido de la democracia.

Como si el desenlace del interrogatorio del exministro de Transportes Martín Vizcarra no hubiera sido suficientemente escandaloso -no solo por efecto de la interpelación-, ahora será el turno del titular de la cartera del Interior, Carlos Basombrío, quien ya ha adelantado que espera “con entusiasmo” la oportunidad de pararse frente a los parlamentarios para responder a sus inquietudes.

La actitud desafiante del ministro tampoco contribuye, por cierto, al juego político limpio que todos los ciudadanos esperamos de nuestros representantes.

Solo hay dos posibles finales para este proceso de interpelación: la censura o el voto de confianza. En medio de esas alternativas, la arrogancia, el irrespeto o el exceso no pueden ser recursos válidos de ningún lado.

La democracia se fortalece en la transparencia de las acciones de los gobernantes, en el alejamiento de prácticas corruptas y el descarte de los intereses personales para anteponer, por sobre todo, el bien común y el desarrollo equitativo de los pueblos.

Eso es lo que todos los ciudadanos estamos esperando. 

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