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Dilma bajo la sombra

​La brasileña Dilma Rousseff, quien llegó a la Presidencia de su país para continuar con el “legado” de su padrino político Lula da Silva, hoy procesado por corrupción, acaba de ser destituida por el Senado bajo cargos de cometer adulteraciones presupuestales a través de préstamos de bancos públicos, con lo que llega a su fin la “era socialista” del gigante de Latinoamérica, que atraviesa por una de las peores crisis económicas de su historia.

01 de Septiembre del 2016 - 02:00 Iván Slocovich

La brasileña Dilma Rousseff, quien llegó a la Presidencia de su país para continuar con el “legado” de su padrino político Lula da Silva, hoy procesado por corrupción, acaba de ser destituida por el Senado bajo cargos de cometer adulteraciones presupuestales a través de préstamos de bancos públicos, con lo que llega a su fin la “era socialista” del gigante de Latinoamérica, que atraviesa por una de las peores crisis económicas de su historia.

Con 61 votos a favor de la destitución y 20 en contra, el Senado de Brasil mandó a su casa a la exgobernante, quien ya estaba suspendida de manera temporal por este mismo caso. Las riendas del país han quedado en manos de Michel Temer, un hombre de centroderecha que con su gabinete de corte liberal tendrá que dar un giro en el modelo a fin de recuperar los forados dejados por Lula y su heredera política.

Ayer mismo, Temer juró al cargo y dio paso a su nueva administración, que debe durar hasta el año 2019. Sin embargo, recordemos que el nuevo mandatario ha sido vinculado hace muy poco con actos de corrupción que podrían ser reavivados ahora que es el jefe de Estado. Sin duda, el vecino país no la pasa nada bien, mientras que la economía afecta a la gente en las calles, especialmente a los más pobres, que suelen salir a reclamar.

Vale precisar que Rousseff no ha sido echada del cargo precisamente por un delito de corrupción como el que podría hundir a su mentor político, sino por usar préstamos de bancos estatales para ocultar déficits presupuestarios en tiempos de su campaña por la reelección. Ella dijo en sus alegatos de defensa que su destitución equivaldría a un “golpe de Estado” y “la muerte de la democracia”. No obstante, igual fue sacada del poder.

De esta forma acaba el reinado del Partido de los Trabajadores, que de la mano de Lula llegó al poder para luchar por los “derechos sociales”. Resulta irónico entonces que ese “luchador” por los pobres, ese mítico obrero metalúrgico que llegó a la Presidencia de Brasil, esté hoy con un pie en la cárcel por presunto enriquecimiento ilícito, en el marco del caso “Lava Jato”, que también tiene oscuros y pestilentes tentáculos en nuestro país. No olvidar.

Iván Slocovich

Iván Slocovich