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DINI, agendas y $3 millones

​Difícil creerles al expresidente Ollanta Humala y a su esposa Nadine Heredia cuando rechazan y tratan de desvirtuar las delaciones premiadas de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata, quienes afirman que la constructora Odebrecht les entregó 3 millones de dólares para la campaña electoral de 2011, pues existen gruesos antecedentes de que en el pasado la “expareja presidencial” no dijo la verdad frente a imputaciones muy delicadas.

17 de Abril del 2017 - 07:30 Iván Slocovich

Difícil creerles al expresidente Ollanta Humala y a su esposa Nadine Heredia cuando rechazan y tratan de desvirtuar las delaciones premiadas de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata, quienes afirman que la constructora Odebrecht les entregó 3 millones de dólares para la campaña electoral de 2011, pues existen gruesos antecedentes de que en el pasado la “expareja presidencial” no dijo la verdad frente a imputaciones muy delicadas.

El primer caso fue ante la denuncia del espionaje a políticos, empresarios y periodistas llevado a cabo desde la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Una vez que el escándalo salió a la luz, el gobierno de Humala y Heredia trató de negarlo todo, a pesar de que la fuente que dio la información a este diario laboraba en Palacio de Gobierno, a pocos metros del mandatario. Meses más tarde, el Congreso demostró que todo lo que afirmamos era cierto.

Pasaron los meses de 2015 y estalló el escándalo de las agendas de la señora. Estos cuadernos en un inicio fueron negados, rechazados, acusados de “truchos”, de “manipulados” y demás, todo eso para que dos meses después Nadine Heredia salga a reconocer que, en efecto, las libretas eran suyas pero que habrían sido manipuladas, aunque hasta ahora no es capaz de decir qué partes de los textos no los escribió ella y sí los presuntos falsificadores.

Ahora Odebrecht y Barata han admitido haber entregado 3 millones de dólares a la última campaña de Humala, pero el expresidente y su esposa lo han negado en todos los idiomas, quizá pensando que los peruanos ignoran que los brasileños no están en condiciones de andar mintiendo y tirando barro por gusto, pues si lo hacen, verían su situación jurídica mucho más complicada de lo que ya es por los actos de corrupción cometidos.

Difícil entender cuál es la estrategia de defensa de los Humala, sobre todo si en las famosas agendas finalmente admitidas se consignan anotaciones por varios millones de dólares que nadie explica de dónde salieron. Este caso recién empieza y los peruanos ya tendremos tiempo de ver si la pareja dice la verdad o si será como en el pasado, en que la verdad salió a la luz y ambos quedaron muy mal parados ante los peruanos que un día les creyeron

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