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Dos señales peligrosas

Dos declaraciones realizadas el fin de semana último por el presidente Pedro Pablo Kuczynski y el titular del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, no hacen más que mostrarnos que estamos ante un Poder Ejecutivo débil y carente de liderazgo que tendrá que dar un golpe de timón muy fuerte y contundente a fin de afrontar los retos que le esperan en los próximos cuatro años, pues si no es así, los platos rotos los vamos a pagar todos los peruanos.

29 de Agosto del 2017 - 07:30 IVÁN SLOCOVICH PARDO

Dos declaraciones realizadas el fin de semana último por el presidente Pedro Pablo Kuczynski y el titular del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, no hacen más que mostrarnos que estamos ante un Poder Ejecutivo débil y carente de liderazgo que tendrá que dar un golpe de timón muy fuerte y contundente a fin de afrontar los retos que le esperan en los próximos cuatro años, pues si no es así, los platos rotos los vamos a pagar todos los peruanos.

Es difícil entender cómo un presidente que lleva más de un año en el cargo sale a quejarse de la “burocracia parasitaria” que no deja hacer obras, pues hasta donde se sabe él es el jefe del Estado y, por lo tanto, de toda esa gente que dice que está frenando el avance del país. Si es así, Kuczynski tiene la sartén por el mango como para hacer los cambios necesarios y superar las trabas que no lo dejan avanzar. ¿Por qué no lo hace?

Eso de “burocracia parasitaria” parece parte del discurso de un candidato dispuesto a llegar al poder para poner orden. Sin embargo, el presidente Kuczynski está en funciones hace más de un año. Con algo de voluntad política, el candidato que ofrecía el “destrabe” ha podido hacer mucho en lugar de lanzar una queja que más parece un nuevo disparo a los pies y una confirmación de que no hace las cosas que debería.

Otra peligrosa señal es lo dicho por el premier Zavala, quien ha hecho la insólita confesión de que solo se puede trabajar con diez de los 17 congresistas de Peruanos Por el Kambio. Esto quiere decir que el oficialismo no es capaz ni siquiera de contar con el respaldo político de su de por sí ya reducida bancada. Ahí están las consecuencias de lanzarse a pedir el voto para gobernar un país sin el soporte de una agrupación al menos medianamente sólida.

Con situaciones como las admitidas por Kuczynski y Zavala, es complicado que el país pueda avanzar mucho en los próximos cuatro años, por lo que se espera un cambio radical de actitud que venga del Gobierno, para hacer notar liderazgo al menos en su frente interno, y voluntad política por hacer las cosas que hacen falta en el país. No podemos seguir a la deriva, sin que el Ejecutivo asuma el liderazgo que le dieron las urnas hace poco más de un año.

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