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Ecuador: La primera crisis política del presidente Moreno

Muy por el contrario, Lenín Moreno ha acabado con la idea generalizada de que estaba fuertemente influenciado por Correa y no ha tardado en demostrarlo

05 de Agosto del 2017 - 08:24 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Lenín Moreno asumió la presidencia de Ecuador el pasado 24 de mayo. Para muchos representaba la continuidad del saliente Rafael Correa, quien lo había lanzado al escenario político para sucederlo -había sido su vicepresidente-. Los resultados del proceso electoral confirmados en la segunda vuelta del mes de abril hicieron que el expresidente saltara hasta el techo de alegría. Todo parecía indicar, según los planes de Correa, que contaría con un presidente de la misma cantera política que le sirviera de plataforma para su retorno al Palacio de Caro ndelet, sede del gobierno. Nada de eso ha sucedido. Muy por el contrario, Lenín Moreno ha acabado con la idea generalizada de que estaba fuertemente influenciado por Correa y no ha tardado en demostrarlo. A la decisión de Moreno de paralizar los trabajos de construcción de un muro en la frontera con Perú aprobada por el gobierno de Correa -que provocó la súbita irritación del exmandatario-, acaba de sumársele la decisión de quitarle todas las funciones gubernamentales a su vicepresidente Glas, al prosperar las denuncias de sobornos sobre este por unos audios relacionados con la empresa brasileña Odebrecht. Aunque no podrá destituirlo del cargo, pues Glas lo obtuvo por elección popular, ya nadie dudará a estas alturas de que el divorcio al interior del partido político Alianza País, al que pertenecen Moreno, Correa y Glas, es una realidad inobjetable. El más afectado con todo lo sucedido es Correa, quien ve desmoronar sus proyecciones políticas de reelección, o por lo menos será consciente de que no tendrá el plato servido que él mismo preparó para cuando busque nuevamente la presidencia. Moreno debía distanciarse de Correa si quería ser un mandatario con luz propia y lo está haciendo; de lo contrario, sus posibilidades de subsistencia política serían mínimas. El chicotazo de Moreno a Glas fue el mejor mensaje para Correa. Moreno, quien ha dicho que le dejaron un país con cuentas en rojo, parece firme en sus políticas correctoras y de combate a la corrupción.

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