Temas

Opinión

EE.UU.: EL DíA DE LA INDEPENDENCIA

​Hoy los estadounidenses celebran sus 241 años de independencia de los ingleses. El 4 de julio de 1776 pasaron muchas cosas importantes desde la ciencia política: los conceptos de igualdad y libertad fueron elevados a la calidad gubernamental como máxima expresión del derecho individual. Este hecho sucedió cuando Europa era remecida por la Ilustración, que estaba cuestionando el derecho divino que legitimó a las monarquías absolutas como la de Luis XIV, a quien se le atribuye la frase “El Estado soy yo”, la más despótica del poder de aquel entonces.

04 de Julio del 2017 - 07:00 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Hoy los estadounidenses celebran sus 241 años de independencia de los ingleses. El 4 de julio de 1776 pasaron muchas cosas importantes desde la ciencia política: los conceptos de igualdad y libertad fueron elevados a la calidad gubernamental como máxima expresión del derecho individual. Este hecho sucedió cuando Europa era remecida por la Ilustración, que estaba cuestionando el derecho divino que legitimó a las monarquías absolutas como la de Luis XIV, a quien se le atribuye la frase “El Estado soy yo”, la más despótica del poder de aquel entonces. 

Así, la independencia de las ex Trece Colonias se adelantó en trece años a otro no menos importante episodio universal como lo fue la Revolución Francesa (1789). Han transcurrido cerca de dos siglos y medio y el presagio del extraordinario poder planetario de EE.UU. solo fue imaginable por la persistencia del denominado “Destino Manifiesto” que jamás dejó de propugnar la grandeza americana y que Donald Trump, desde su particular visión de la política de su país, estaría encarnando. Aunque es aún prematuro hablar sobre su eficacia, a la inmensa mayoría de gringos pobres de EE.UU. le gusta el discurso del hoy 45 presidente de la nación más poderosa de la Tierra. Este país llamado de todas las sangres tiene muchos retos hacia adelante, entre ellos, liquidar al terrorismo internacional y no dejar que China se le pegue para compartir el dominio mundial. No será fácil, porque Washington se ha mostrado vulnerable a raíz de los atentados de Al Qaeda en setiembre de 2001 y porque el tamaño de otros actores (Irán y Corea del Norte, principalmente) sigue siendo una caja de Pandora, primero para la seguridad nacional de los cerca de 200 millones de estadounidenses, y segundo para toda la comunidad internacional. Aunque el mundo dejó de ser unipolar, es decir, con un solo todopoderoso que fue Washington, en pleno proceso unimultipolar, donde EE.UU. comparte mucho del destino del globo con países como China, Rusia, India y otros más, sigue siendo incuestionablemente el hegemón del mundo.

tags