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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

EE.UU: el primer giro del presidente electo

​A Donald Trump se lo conoció durante toda la campaña como un candidato que no se esmerara por ocultar sus signos de animadversión hacia las mujeres.

24 de Noviembre del 2016 - 06:35 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

A Donald Trump se lo conoció durante toda la campaña como un candidato que no se esmerara por ocultar sus signos de animadversión hacia las mujeres. Por esta razón, lo criticamos y mucho en esta columna. Sus burlas eran incontenibles y por su recurrencia, en la segunda parte de la campaña, cuando ya fue nominado candidato del Partido Republicano, algunas mujeres hasta se armaron de valor y salieron al frente para denunciar los vejámenes -así lo decían ellas- de que fueron objeto en algún momento de sus vidas por el magnate, hoy presidente electo de EE.UU. Al ser elegido como próximo inquilino de la Casa Blanca, muchas mujeres hasta lloraron de rabia e imaginaron lo peor para ellas en esta nueva etapa política del país; sin embargo, ¡oh, sorpresa!, con el anuncio de ayer. Trump ha elegido a la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, como la nueva representante de su país ante la ONU. Esa noticia no era esperada por nadie y creo que Trump acaba de mandar un mensaje, en el sentido que no resultará válido creer al pie de la letra todo lo que se hizo o dijo durante la campaña electoral que fue, como nunca antes, de muy baja calidad axiológica, llena de insultos y fuegos cruzados, extrañando al nivel tradicional de las elecciones en EE.UU. Lo curioso de la elección, en realidad está en el hecho de que la gobernadora Haley siempre tuvo una actitud opositora para con el discurso de Trump. Si el presidente electo la ha elegido, es porque ha encontrado en ella señales de idoneidad para tan importante cargo de representación en el mayor foro de la diplomacia planetaria, donde precisamente Washington está detrás de sus intereses en el sistema internacional. ¿Acaso se trata de otro Trump? No lo creo. Trump sigue siendo el mismo, solo que esta vez estaría aprendiendo para conducir los destinos del país más poderoso de la Tierra. Es probable que en los próximos días conozcamos más de las sorpresas que pueda tener preparadas el multimillonario y donde el TPP, con todos sus anuncios para acabarlo, sigue siendo una caja de Pandora. Poco a poco Trump estaría dándose cuenta de que conducir a un país es un asunto muy serio y distinto a llevar las riendas de una megaempresa, por lo que deberá -quiera o no- acomodar su extravagante estilo a las nuevas exigencias y necesidades que el importantísimo cargo le exigirá.