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El calor político de Kuczynski

​El presidente Pedro Pablo Kuczynski dice que hay mucho “calor político” que debe calmar en beneficio del país. Sin embargo, olvida que precisamente ha sido su propio partido el que ha encendido la pradera con el indulto a Alberto Fujimori. Entonces, ¿quién debe apagar esa flama que ha generado un encendido debate entre la oposición y el oficialismo?

10 de Mayo del 2017 - 07:30 Editorial

El presidente Pedro Pablo Kuczynski dice que hay mucho “calor político” que debe calmar en beneficio del país. Sin embargo, olvida que precisamente ha sido su propio partido el que ha encendido la pradera con el indulto a Alberto Fujimori. Entonces, ¿quién debe apagar esa flama que ha generado un encendido debate entre la oposición y el oficialismo?

“El Perú está en una situación no fácil en este momento, hay mucho calor político, tenemos que calmar un poco las cosas porque para crecer se necesitan muchas cosas, entre ellas confianza y tranquilidad; porque la confianza y la tranquilidad son los elementos fundamentales para la inversión. Y si no hay inversión, no hay crecimiento”, afirma quien debería ser el encargado de sosegar el clima político. ¿Cómo?

Creemos que el grupo de PPK debería dejar de utilizar la vieja escopeta de dos cañones en perjuicio del país y de su propia administración. Por un lado, intenta registrar el tema de la reconstrucción con cambios en la agenda social, pero por otro ha inoculado en el debate nacional el indulto a Alberto Fujimori.

Porque si Kuczynski está convencido de que el “calor político” no lo ha generado su grupo, entonces alguien en su administración le está cambiando la agenda. Hacer política le hace bien a su gobierno siempre y cuando todo lo tenga bajo control; caso contrario, se puede originar la sensación de una dicotomía política interna.

Desde el Congreso de la República, la mayoría, conformada por Fuerza Popular y sus aliados de turno, pugna por su propia agenda: la interpelación -y posible censura- al ministro del Interior, Carlos Basombrío, y el postergado debate sobre la permanencia del ministro de Transportes y Comunicaciones -y vicepresidente de la República-, Martín Vizcarra, por el caso del aeropuerto de Chinchero. Para que la llamarada política vuelva a su temperatura natural, debe ser el propio Kuczynski quien dé la orden en su bancada y comenzar a tender puentes a favor de la población, salvo mejor parecer.

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